Yucatán / Mérida

Se dispara el precio de la vivienda en Yucatán: el metro cuadrado supera los 27 mil pesos y el costo promedio rebasa los 2.3 mdp

Los precios de las viviendas en Yucatán han aumentado por encima del promedio nacional.

El mercado inmobiliario registra aumentos sin precedente en Yucatán
El mercado inmobiliario registra aumentos sin precedente en Yucatán / Especial

El costo de la vivienda en Yucatán atraviesa en 2025 su momento más crítico en años. Los precios se han disparado por encima del promedio nacional y han transformado de manera acelerada el mercado inmobiliario, dejando a miles de familias locales frente a un escenario cada vez más difícil para acceder a una casa. Aunque durante mucho tiempo el fenómeno se concentró en Mérida, este año la presión se ha extendido a municipios conurbados como Kanasín y Umán, y comienza a sentirse incluso en localidades rurales que hasta hace poco se consideraban un refugio económico.

De acuerdo con el Indicador Banorte de Precios de Vivienda, el metro cuadrado en Yucatán alcanzó los 27,871 pesos durante el primer trimestre del año, ubicando al estado entre los siete más caros del país. Entre julio de 2024 y marzo de 2025, el alza acumulada llegó al 7.1 por ciento, muy por encima del 2.6 por ciento de la media nacional.

El aumento más abrupto ocurrió entre finales del año pasado y los primeros tres meses de 2025: el precio promedio de una vivienda con crédito hipotecario pasó de 2.058 a 2.319 millones de pesos, un salto de 260,785 pesos que representa un incremento de 12.66 por ciento, la cifra trimestral más alta en cinco años. Con estas variaciones, Yucatán se colocó entre los tres estados con mayor aumento porcentual, apenas detrás de Nayarit y Baja California.

Encarecimiento constante

La tendencia también se reflejó en la vivienda residencial, que registró un incremento anual de 10.4 por ciento en el segundo trimestre del año, superando nuevamente el promedio nacional. La Sociedad Hipotecaria Federal confirmó que, en el mismo periodo, la vivienda nueva y usada se apreció en 8.2 y 8.6 por ciento, respectivamente, mientras la vivienda usada superó el 60 por ciento de las operaciones, una señal de que la oferta nueva no está alcanzando la demanda.

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Especialistas atribuyen esta escalada a múltiples factores. La migración interna hacia Yucatán y el interés de inversionistas nacionales y extranjeros han impulsado compras en segmentos medios y altos. Mérida continúa siendo un polo de atracción por su seguridad, conectividad y servicios, lo que eleva su perfil inmobiliario. A esto se suma que la inflación local ha sido superior a la media nacional, reduciendo el poder adquisitivo de las familias y presionando los costos de construcción. El valor del suelo, sobre todo en zonas estratégicas del norte, poniente y oriente del estado, también ha empujado los precios al alza.

Carambola en municipios

Como consecuencia, Mérida continúa marcando el ritmo, pero la presión se derrama hacia municipios vecinos. En Kanasín, los portales inmobiliarios registran un precio medio de vivienda cercano a los 747,640 pesos y un costo por metro cuadrado de alrededor de 9,118 pesos. Se trata de un mercado mixto, con opciones económicas y desarrollos nuevos orientados a compradores con crédito hipotecario.

En Umán, la oferta es más heterogénea: hay casas que oscilan entre 700 mil y un millón de pesos, mientras que las residencias en privadas superan los dos millones. Su ubicación estratégica, la vocación industrial y la cercanía a las obras federales han impulsado la demanda y acelerado el crecimiento urbano.

Otros municipios aún ofrecen precios más accesibles, como Ucú, donde todavía pueden encontrarse viviendas desde 500 mil pesos. Sin embargo, los especialistas advierten que la llegada de privadas residenciales y la cercanía a importantes corredores logísticos podrían elevar los costos en el corto plazo.

En el oriente del estado, Tizimín registra precios promedio superiores a los 1.6 millones de pesos, influenciados no sólo por el mercado residencial, sino también por el aumento en el valor del suelo asociado a inversiones agropecuarias y comerciales. Valladolid muestra un comportamiento similar debido al crecimiento turístico y su papel como nodo de transporte.

Espacio para la vivienda social

Frente a este escenario, la vivienda social intenta compensar la falta de acceso. El Infonavit anunció proyectos de “vivienda del bienestar” con precios que rondan entre los 500 y 600 mil pesos, aproximadamente 75 por ciento por debajo del precio promedio del mercado. Sin embargo, la brecha sigue siendo considerable. Para muchas familias, incluso estas viviendas representan un reto, ya que los salarios no crecen al ritmo del mercado.

Isaías Marrufo Góngora, presidente del IMEF en Yucatán, advirtió que la vivienda se ha vuelto cada vez menos asequible para las familias locales, un fenómeno que podría derivar en procesos de gentrificación y desplazamiento.

Los impactos sociales ya se perciben. Las familias jóvenes encuentran enormes dificultades para comprar su primera vivienda dentro de Mérida. La periferia absorbe una migración interna acelerada que presiona servicios públicos, movilidad y disponibilidad de suelo. La expansión urbana amenaza con desbordar la capacidad de municipios que no siempre cuentan con la infraestructura suficiente para sostener el crecimiento.

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Retos para el 2026

El panorama hacia 2026 dependerá de la capacidad del estado para generar vivienda media accesible, promover desarrollos sociales bien ubicados y aplicar una política de suelo que frene la especulación. Si la oferta no se acelera, los precios podrían seguir subiendo y consolidar un mercado donde vivir en Mérida sea un privilegio reservado para segmentos con mayor poder adquisitivo, mientras la periferia enfrente tensiones sociales y económicas derivadas de la expansión desordenada.

Por ahora, la fotografía de 2025 muestra un Yucatán que se ha vuelto más caro, más complejo y más desigual en materia de vivienda, y donde el acceso a un hogar digno continúa siendo un reto creciente para miles de familias.