Cinco perros y dos gatos se sumaron a la larga lista de animales que han muerto a últimas fechas en Tizimín, a consecuencia de comer alimento envenenado, situación que va en aumento en la ciudad. La zona afectada en esta ocasión fue el fraccionamiento Benito Juárez, en donde los vecinos temen que se trate de una estrategia que utilice la delincuencia para ingresar a las viviendas.
De acuerdo con lo que informaron las personas de este rumbo, fueron dos gatos y cinco perros los que encontraron tirados sin vida en la vía pública y en los patios de algunas casas, con muestras de haber comido algo con veneno, pero explicaron que los ataques no habrían ocurrido el mismo día.
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Como estos animales no fueron reportados a autoridad alguna, sus cuerpos permanecieron por varios días tirados, descomponiéndose a la intemperie, y las áreas no fueron delimitadas como en casos anteriores para dar seguimiento a las investigaciones que permitan localizar a quienes los atacaron.
Isabel Tun Sánchez, una de las habitantes de este fraccionamiento, expuso que el temor crece entre quienes viven ahí, sobre todo porque desde hace una semana han notado la presencia sospechosa de varios jóvenes con aspecto de vándalos que están acechando los predios y por las madrugadas hacen señales con linternas y se comunican con silbidos mientras recorren las calles.
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Esto ha generado que los perros de las casas ladren sin cesar cuando esas personas caminan cerca de las viviendas, por lo que los vecinos no descartan que los sospechosos les arrojen alimento envenenado para tener mayor facilidad a la hora de cometer delitos.
Por todo lo anterior han organizado un grupo por redes sociales y planean sostener una reunión presencial en la que hagan un llamado a las autoridades para dar atención a estos casos de aniquilamiento, así como para solicitar mayor vigilancia policiaca que garantice la seguridad de sus patrimonios y de sus familias, pues lo que menos quieren es vivir con temor.