CAMPECHE, Cam., 14 de julio.- “Las Lecturas de hoy nos hablan del amor al prójimo, como mandamiento, por eso hablaremos sobre la caridad cristiana y los deberes que tenemos para con nuestros semejantes; de los cuales hoy en día podemos escuchar y ver cómo existe la envidia entre las personas y cómo todo va unido de la mano con el interés”, expresó el Obispo de Campeche, José Francisco González González.
Manifestó que amar a Dios es percibir que nos acompaña en la vida, que es capaz de obrar con misericordia en los pequeños detalles, y que mueve a los creyentes a que ese amor pase por sus corazones, para que esto se lleve a la práctica.
Asentó que esta es una relación que emana de Dios y que se dirige hacia toda la humanidad, por ello, tan solo es necesario hacerlo presente en sus vidas, para sentirse acompañados y hermanados.
En compañía de la imagen de la Virgen del Carmen, el líder religioso mencionó que se puede amar a Dios, como lo pide el Evangelio, con todo el corazón, con el alma, con todas las fuerzas y con el ser, y que esta es la mejor forma de hacerlo.
“Ambos mandamientos están unidos, uno es consecuencia del otro y no podemos amar a nuestros semejantes sin amar a Dios. En el caso del Evangelio de hoy, es importante hacer notar esto de que la caridad incluye a todos, es así como el extraño, el samaritano, el que no era del país, el que era considerado enemigo de la nación judía, fue el que ayudó al malherido por los ladrones”, apuntó.
González González argumentó que en el ejercicio de la caridad, el prójimo es aquél que el Señor presenta en el camino, por lo que puede ser un familiar, pero puede ser también un extraño.
“Claro ejemplo lo vemos con nuestros hermanos migrantes. ¿Cuántos no han arriesgado su vida por cruzar el río y tener mejores oportunidades para darle a su familia? Están aquí para que los apoyemos y se sientan bienvenidos, porque en su propio territorio, no tienen lo necesario”, puntualizó.