La capilla de La Ermita fue escenario de un exorcismo y procesión religiosa, encabezados por el monje Ricardo Pool, proveniente de Uayamón, como parte de la reparación espiritual tras el robo del copón y la profanación del Santísimo ocurrida el mes pasado.
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El presbítero Aurelio Jiménez Guevara explicó que la ceremonia incluyó cantos, bendiciones y la visita a hogares donde los vecinos exhibieron sus imágenes religiosas, con la esperanza de recibir la liberación de malos espíritus.
La convocatoria atrajo a cientos de feligreses de comunidades cercanas como Pomuch, Cumpich, Santa Cruz y Pocboc, quienes participaron en la procesión y elevaron plegarias para “despojarse de maldiciones”. Durante el sermón en la parroquia San Francisco de Asís, el monje exhortó a los creyentes a no rendir culto a la llamada “Mala Muerte”, práctica que calificó como peligrosa y vinculada a tragedias como suicidios, accidentes y violencia.
En la caravana religiosa participaron acólitos, custodios y sacerdotes, quienes impartieron bendiciones y realizaron oraciones de liberación. El monje recordó casos como el de Sodzil, donde se encontró un nicho con la figura de la “Santa Muerte”, lo que generó temor entre los pobladores.
Durante la ceremonia, Ricardo Pool aseguró que los fieles quedaron “libres de males y actos diabólicos”, e insistió en que el Santísimo debe ser el centro de la vida cristiana. “No podemos hacer cultos falsos ni confesiones de mentira; debemos adorar a Jesús vivo en el Santísimo”, expresó.
La jornada concluyó con una misa solemne, en la que se pidió por la misericordia divina y la fortaleza de los creyentes para no caer en el mal. El presbítero subrayó que el exorcismo busca liberar al pueblo de la perversidad y engaños de los espíritus del infierno, reafirmando la fe en la salvación a través de Cristo.