Los jubilados de la Universidad Autónoma del Carmen (UNACAR) confirmaron que la mañana del viernes 23 de enero recibieron el pago del aguinaldo y el retroactivo pendiente, lo que representó un alivio económico inmediato; sin embargo, señalaron que la situación de fondo sigue siendo crítica y marcada por la incertidumbre, por lo que, aunque los ingresos son un alivio, se sienten decepcionados por las autoridades universitarias.
De acuerdo con testimonios, el pago comenzó a reflejarse alrededor de las 7:00 de la mañana, generando avisos entre los propios jubilados. Ebhling Josefina Flores Martínez precisó que la primera quincena de enero sí fue cubierta en tiempo y forma, tal como lo anunció la rectora Sandra Martha Laffón Leal, aunque advirtieron que aún esperan los recibos oficiales de 2024, pendientes por parte de Recursos Humanos.
Los jubilados señalaron que, aunque existe alivio económico momentáneo, gran parte del recurso ya estaba comprometido en deudas. Reconocen que no hay certeza sobre pagos posteriores a marzo, pues la administración universitaria ha planteado esquemas temporales de cobertura de tres meses, sin garantizar una solución de largo plazo.
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El sector expresó un sentimiento de decepción, al considerar que no existe un programa serio de financiamiento que asegure el pago permanente de pensiones y jubilaciones. Recordaron que desde el inicio de la actual rectoría en 2022 se habló de proyectos que no se han materializado, lo que ha profundizado el malestar.
También señalaron que el fideicomiso de pensiones y jubilaciones está ligado a la Ley Orgánica y al contrato colectivo de trabajo, propuestas cuestionadas por el ex dirigente sindical Ramón Magaña Martínez.
Respecto al nuevo comité sindical, los jubilados mencionaron que se comprometió a trabajar con la rectoría para buscar soluciones, aunque advirtieron que cualquier modificación al contrato colectivo deberá analizarse con cuidado.
Finalmente, recalcaron que, aunque hoy cuentan con recursos para cubrir necesidades inmediatas, se sienten decepcionados por el trato de la administración universitaria, a la que acusan de minimizar su situación. Señalaron que la falta de voluntad, la inacción del patronato y la ausencia de una estrategia real de ingresos propios mantienen vivo un problema que podría agravarse a partir de abril.