Hace poco, Irán Castillo sorprendió al público al abrir su corazón y contar uno de los momentos más complicados que vivió y que marcaron un antes y después en su vida. Recordemos que hace un tiempo, la actriz sufrió un secuestro y ahora, después de un tiempo decidió compartir algunos detalles, pues aseguró que vivió síndrome de Estocolmo.
En esta ocasión, la actriz decidió otorgar una entrevista a Matilde Obregón para su canal de YouTube, donde abrió su corazón y habló de varias de las etapas que ha vivido a lo largo de su vida.
Noticia Destacada
Mauricio Ochmann e Irán Castillo en Campeche para filmar película a lado de Irán Castillo
Irán Castillo revela que vivió el síndrome de Estocolmo
La conversación fluía con buena actitud cuando de pronto salió el tema de su secuestro, el cual ocurrió en el año 2015, y tuvo una duración de tres días. De acuerdo con los detalles, Irán Castillo aseguró que este hecho ocurrió cerca de la media noche, saliendo del teatro.
De acuerdo a lo que recuerda, los secuestradores le chocaron su vehículo por la parte de atrás, por lo que Irán Castillo se bajó para ofrecer disculpas, nunca pensó que todo era un plan para llevársela.
Noticia Destacada
Irán Castillo llega a Campeche para unirse al elenco de 'Las Bravas' de HBO
“Esto fue como fortuito, no iban por mí, ellos tenían este modo operandi de ir detrás de ‘sigo a la mujer que va sola’. Me encañonaron, me cubrieron y ahí todavía dije ‘me van a asaltar’”
Aunque la actriz intentó engañarlos sobre quién era, los secuestradores la identificaron. Además, reveló que nunca la trataron mal, pero sorprendió al revelar que se encariñó de uno de sus secuestradores.
“La cuestión con ellos, con los que estaban conmigo, es que, la verdad, nunca me trataron mal, o sea, al contrario, me trataban bien, me decían ‘qué quieres de desayunar, flaquita’”. “Hubo una chica que estuvo conmigo y siempre me cuido. O sea, fueron, dentro lo que cabe, porque fue un secuestro, no me trataron mal, no me hicieron nada”.
Agregó que solo el jefe la trataba mal cuando hablaba por teléfono, pero sí mencionó que todos le hablaban bien, por tal razón desarrolló el síndrome de Estocolmo.
“Cuando me liberan, o sea, quedó agradecidísima porque lo primero que piensas es ‘estoy viva, no me golpearon, no me violaron, no me hicieron nada’. O sea, casi de que me los quería llevar a trabajar conmigo porque fue interesante estar con ellos porque me di cuenta de que estaba sufriendo muchos y algunos hasta lo estaba haciendo por necesidad… Entonces, para mí fue bien fuerte porque traía el plan de ‘cómo voy a ayudarlos’”.