A los 9 años, Romina Rivera Cruz ya había vivido una experiencia que pocos músicos consiguen: interpretar su instrumento frente al papa. La pequeña violinista venezolana murió el pasado 16 de agosto, luego de permanecer diez días hospitalizada en Acarigua, Venezuela.
Romina formaba parte del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela y de la Sinfónica Nacional Infantil de Venezuela, agrupaciones en las que desarrolló desde muy pequeña sus habilidades musicales y encontró un espacio para impulsar su vocación artística.
La presentación de Romina Rivera ante el papa León XIV
Uno de los momentos más importantes de su corta carrera ocurrió en octubre de 2025, cuando viajó a Roma junto con una delegación venezolana relacionada con las actividades por la canonización de José Gregorio Hernández y Carmen Rendiles.
Durante su estancia en Italia, la niña participó en el concierto “Santos y Música para Todos”. En ese escenario tomó su violín para interpretar “Danzón No. 2”, una de las obras más reconocidas del compositor mexicano Arturo Márquez, frente al papa León XIV.
Aquella actuación convirtió a Romina Rivera en una joven promesa musical que consiguió proyectar el talento de las orquestas infantiles venezolanas más allá de las fronteras de su país.
¿De qué murió Romina Rivera?
La pequeña artista padecía fibrosis quística, una enfermedad genética y crónica que puede afectar principalmente los pulmones y el sistema digestivo. Antes de morir, permaneció alrededor de diez días internada en un hospital de Acarigua, en el estado venezolano de Portuguesa.
El Sistema Nacional de Orquestas confirmó el fallecimiento y recordó a Romina por su personalidad, su pasión por la música y las cualidades que mostró durante su formación artística.
La denuncia de la madre de Romina
Después del fallecimiento, Claribeth Cruz, madre de la niña, cuestionó públicamente la atención médica que recibió su hija durante su estancia hospitalaria. Según su versión, los médicos que la atendieron no contaban con suficiente experiencia para manejar adecuadamente su condición.
La madre también señaló que no se permitió la participación del neumólogo de cabecera de Romina y cuestionó algunos de los procedimientos realizados durante la hospitalización. Estas declaraciones corresponden a su testimonio público y no representan una conclusión oficial sobre una eventual responsabilidad médica.
El recuerdo que dejó la pequeña violinista
Aunque su vida terminó demasiado pronto, Romina Rivera Cruz dejó una trayectoria significativa para una niña de su edad. Su participación en las orquestas venezolanas y aquella presentación en el Vaticano forman parte de los momentos más destacados de su breve carrera.
Su interpretación de “Danzón No. 2” ante León XIV quedó como uno de los episodios más recordados de su vida artística. Para quienes compartieron con ella su formación musical, Romina será recordada por su talento, su entusiasmo y el amor que mostró por el violín.