El obispo de Caacupé, Ricardo Valenzuela, pidió hoy perdón por los casos de abusos a menores en el seno de la Iglesia católica y mencionó a la corrupción política como uno de los flagelos de Paraguay, en la misa oficiada por la mayor festividad mariana del país y ante el presidente paraguayo, Mario Abdo Benítez.
Abdo Benítez asistió a la ceremonia frente a la Basílica de Caacupé, unos 50 kilómetros de distancia de Asunción, acompañado por los ministros de su Gobierno, una presencia habitual, la de los mandatarios paraguayos, durante el día de la virgen de Caacupé, que reúne a miles de fieles.
“La vida de sacerdotes y religiosos no siempre corre por los cauces del Evangelio. Nos apartamos de ellos por nuestros errores y lo que es más grave por la comisión de delitos como los abusos de menores. Por ello, una vez más pedimos perdón, rogando que los delitos se denuncien ante la Justicia”, dijo el religioso en su homilía, seguida por miles de feligreses.
“La Iglesia no es un lugar para delinquir”, añadió Valenzuela.
En su homilía, el obispo hizo una denuncia de la “desvergonzada corrupción e impunidad” que invade la clase política de Paraguay y denunció prácticas perniciosas como el tráfico de influencias, los herramientas de presión o los altos salarios de políticos y funcionarios.