El océano volvió a romper récords de calentamiento en 2025, consolidándose como el principal regulador térmico del sistema climático global.
De acuerdo con un estudio publicado en la revista Advances in Atmospheric Sciences, el Contenido Calorífico del Océano (OHC, por sus siglas en inglés) alcanzó su nivel más alto desde que existen mediciones, confirmando una tendencia sostenida de aumento vinculada al calentamiento global.
La investigación fue elaborada por un equipo internacional de más de 50 científicos, pertenecientes a 31 instituciones de Asia, Europa y América, y se basó en datos de referencia de organismos como el Instituto de Física Atmosférica de la Academia China de Ciencias, Copernicus Marine y la NOAA de Estados Unidos.
El océano, el mayor depósito de calor del planeta
Los científicos subrayan que más del 90% del exceso de calor generado por los gases de efecto invernadero es absorbido por los océanos, lo que convierte a estas masas de agua en el principal amortiguador del calentamiento atmosférico.
Sin embargo, este papel tiene consecuencias: el calor acumulado no desaparece y termina alterando los equilibrios climáticos.
Tan solo en 2025, el contenido de calor oceánico aumentó 23 zettajulios, una cantidad de energía equivalente a 37 años del consumo energético mundial, lo que dimensiona la magnitud del fenómeno.
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Un calentamiento desigual y con focos críticos
El estudio advierte que el calentamiento del océano no es homogéneo. Cerca del 16% de la superficie oceánica mundial registró valores récord, mientras que un 33% se ubicó entre los tres años más cálidos de toda su serie histórica.
Las regiones con mayor calentamiento fueron los océanos australes, el Atlántico norte, el mar Mediterráneo y la franja cálida del Indopacífico. En contraste, se observaron zonas de enfriamiento relativo en el Pacífico ecuatorial y el Atlántico tropical, asociadas en parte a la transición hacia condiciones de La Niña.
Impacto directo en fenómenos extremos
El incremento sostenido de la temperatura oceánica tiene efectos directos en la vida cotidiana.
El estudio destaca que el calentamiento del mar eleva el nivel del océano, intensifica las olas de calor marinas y favorece fenómenos meteorológicos extremos, como lluvias torrenciales, ciclones más intensos e inundaciones.
Durante 2025, estos efectos se reflejaron en inundaciones en México y el noroeste del Pacífico, sequías prolongadas en Medio Oriente y alteraciones climáticas severas en el sudeste asiático.
La variable decisiva: la acción humana
Aunque la ciencia climática avanza en su capacidad de medición, los autores del estudio coinciden en un punto clave: la mayor incertidumbre es la acción humana. Reducir emisiones, fortalecer la adaptación y anticipar los impactos será determinante para evitar escenarios más severos.
“Las decisiones que tomemos hoy definirán la estabilidad climática del futuro”, concluyen los investigadores, al advertir que el calentamiento del océano es una señal inequívoca de la urgencia climática global.
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