El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, difundió este miércoles 4 de febrero un mensaje en Truth Social en el que aseguró haber concluido una “excelente” conversación telefónica con el presidente de China, Xi Jinping.
De acuerdo con su publicación, la llamada fue “larga y minuciosa” y abordó una lista amplia de asuntos estratégicos: comercio bilateral, temas militares, Taiwán, la guerra Rusia-Ucrania e Irán, además de asuntos económicos específicos como compras chinas de petróleo y gas estadounidenses y una mayor adquisición de productos agrícolas, con énfasis en la soya.
¿Qué temas incluyó Trump en su mensaje de Truth Social?
En su relato, Trump colocó al comercio como uno de los ejes del diálogo y añadió puntos sensibles de la agenda internacional. Mencionó conversaciones sobre Taiwán y asuntos militares, además de conflictos activos como Ucrania e Irán.
Reportes sobre la llamada señalan que, mientras Trump destacó un menú amplio de asuntos globales y comerciales, la versión china puso el acento en Taiwán como asunto prioritario, lo que deja ver diferencias en el énfasis de cada parte.
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Viaje a China en abril y agenda económica: soya, energía y “motores de avión”
Trump también afirmó que realizará un viaje a China en abril, y lo presentó como parte de una relación que describió en tono positivo.
En el mismo mensaje, presumió que China estaría considerando elevar compras agrícolas —incluida la soya— y mencionó temas de entregas de motores de avión, además de la compra de petróleo y gas de Estados Unidos, asuntos que suelen formar parte de negociaciones comerciales más amplias.
¿Qué implica este acercamiento rumbo a la revisión del T-MEC y la competencia con China?
Aunque la conversación es bilateral entre Washington y Pekín, ocurre en un momento en que Estados Unidos busca reforzar su estrategia económica y de seguridad con socios, mientras mantiene una relación competitiva con China.
Analistas consultados por medios financieros han interpretado el contacto como un intento de administrar tensiones y dejar espacio para acuerdos puntuales, sin retirar del tablero los temas de fricción estructural, como Taiwán o la seguridad regional.
En su cierre, Trump insistió en que su relación personal con Xi es “muy buena” y anticipó “resultados positivos” en los próximos tres años, un mensaje que, por ahora, busca proyectar estabilidad en una relación clave para los mercados y para la geopolítica global.
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