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"Holiday Blues": 4 millones de mexicanos enfrentan la depresión decembrina

Hoy, la medicina más urgente es social. Menos juicio y mayor empatía.

Diciembre y depresión, un factor más común de lo que creemos.
Diciembre y depresión, un factor más común de lo que creemos. / Foto: Por Esto!

Las fiestas decembrinas suelen venderse como una temporada de alegría obligatoria: luces, cenas familiares, brindis y mensajes que insisten en que “todo debe ser felicidad”. Sin embargo, detrás de ese escaparate festivo, una realidad silenciosa atraviesa a millones de personas en México. En estas fechas, alrededor de 4 millones de mexicanos padecen la llamada depresión navideña o Holiday Blues, un fenómeno real, frecuente y aún profundamente estigmatizado.

Para muchas personas, diciembre no es sinónimo de celebración, sino de duelos no resueltos, pérdidas recientes, rupturas afectivas, conflictos familiares, soledad y presión económica, dice Fanny Esquivel Mossa, sicóloga mexicana. Y agrega: A ello se suma el cansancio emocional acumulado tras un año complejo, marcado por incertidumbre, estrés y exigencias personales constantes. El contraste entre lo que se siente y lo que “debería sentirse” termina amplificando el malestar.

La llamada depresión navideña —o holiday blues— se expresa a través de tristeza persistente, ansiedad, irritabilidad, insomnio, fatiga emocional, desmotivación y sensación de vacío. No es exageración ni debilidad de carácter. Es una expresión de la salud mental que merece ser atendida sin prejuicios, expone el doctor Juan Manuel Lira. 

El problema se profundiza cuando este malestar se enfrenta con juicio social. Frases como “échale ganas”, “todo está en tu cabeza” o “deberías estar agradecido” no ayudan, dice Esquivel Mossa. Esas frases más bien invalidan la experiencia emocional y empujan al silencio. En estas fechas, muchas personas optan por ocultar su dolor para no incomodar, aumentando el aislamiento y el riesgo de cuadros depresivos más severos.

La depresión en fin de año es más común de los que pensamos.
La depresión en fin de año es más común de los que pensamos. / Foto: Por Esto!

Y justamente el aislamiento no es el mejor síntoma

En un país donde la salud mental sigue siendo una deuda estructural, la depresión decembrina evidencia una falla cultural: confundir felicidad con obligación. El bienestar emocional no se impone por calendario ni se resuelve con mensajes motivacionales. Requiere escucha, acompañamiento y, cuando es necesario, atención profesional oportuna.

Hoy, la medicina más urgente es social. Menos juicio y mayor empatía. Escuchar sin minimizar, acompañar sin presionar, respetar los silencios y validar emociones son actos simples que pueden marcar la diferencia entre el aislamiento y el alivio.

Las fiestas decembrinas no deberían convertirse en una prueba de felicidad obligatoria. También pueden ser un tiempo para reconocer fragilidades, estar con uno mismo, acompañar procesos y entender que no todas las historias brillan igual en diciembre. Reconocerlo es un paso indispensable para construir una sociedad más consciente, más humana y más saludable, dentro y fuera de la temporada navideña.

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