En el Teatro de la República, en Santiago de Querétaro, el ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Hugo Aguilar Ortiz, tomó la palabra en la ceremonia por el 109 aniversario de la Promulgación de la Constitución de 1917, encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Su discurso combinó simbolismo, lectura histórica y una defensa abierta de las reformas constitucionales recientes, con un mensaje de fondo: la Carta Magna, dijo, entra en una etapa donde “todos y todas” pueden reconocerse en ella.
Aguilar abrió su intervención con una referencia que marcó el tono del acto: afirmó que pudo iniciar en su lengua materna, el mixteco, una de las 68 lenguas indígenas del país, y lo presentó como una señal de cambio institucional.
Para el ministro, ese gesto refleja que la Constitución “está verdaderamente viva” al incorporar de manera más explícita la diversidad nacional.
La Constitución como espejo del país: de 1824 y 1857 a la vocación social de 1917
El ministro presidente hizo un recorrido por las constituciones previas para subrayar que no siempre se reconoció la pluralidad del país.
Señaló que la Constitución de 1824 priorizó consolidar la independencia; la de 1857 fortaleció la división de poderes; y la de 1917, en cambio, respondió a desigualdades y abusos, por lo que la describió como una de las cartas magnas más avanzadas de su tiempo por incorporar derechos sociales, en especial los laborales y agrarios.
Con esa base, planteó que, a 109 años, se está recuperando la vocación democrática y social del texto constitucional con reformas que —desde su perspectiva— actualizan el pacto nacional.
Tres reformas clave: pueblos indígenas, igualdad sustantiva y reforma judicial
Aguilar Ortiz destacó tres cambios constitucionales. El primero, la reforma de derechos de pueblos indígenas y afromexicanos aprobada en 2024, que —afirmó— los reconoce como sujetos de derecho público y redefine la relación del Estado con sus culturas, identidades e historia.
Mencionó además el anuncio presidencial de impulsar una ley general para garantizar su implementación, lo que consideró un hecho inédito.
El segundo eje fue la reforma sobre igualdad sustantiva entre hombres y mujeres, que, sostuvo, obliga a construir una igualdad “real” y “material” más allá del discurso.
El tercer punto fue la reforma judicial, que defendió como una apuesta por la democracia y la soberanía popular. Según su visión, esta modificación dota de legitimidad social a quienes integran el Poder Judicial, rompe con una justicia “para unos cuantos” y abre una etapa de justicia “con el pueblo”.
“Reconciliación y esperanza”: el mensaje del nuevo Poder Judicial ante retos y presiones
El ministro presidente aseguró que el nuevo Poder Judicial no implica retrocesos ni incertidumbre, sino mayor legitimidad, con una justicia más cercana y transparente, basada en honestidad, diálogo e independencia.
Cerró con un guiño a Benito Juárez: la Constitución, dijo, es “espada y guía”, y remató con una frase de coyuntura al referirse a los desafíos actuales: retos internos y “amenazas externas”.
El mensaje colocó a la Corte en una narrativa de transición institucional, con un énfasis en reconocimiento multicultural, igualdad y un rediseño del sistema de justicia que, en palabras de Aguilar Ortiz, busca reconciliar al Estado con la ciudadanía.
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