Opinión

Todo es Personal en Yucatán

HA PASADO CASI inadvertido, tapado por el calor de julio y el ruido del crédito que el Gobierno del Estado le pide al Congreso, pero hay movimientos territoriales que ya no se pueden disimular entre quienes vigilan de cerca la grilla panista.

Hablamos de Álvaro Cetina Puerto, dirigente estatal del PAN y diputado local, que en las últimas semanas ha multiplicado —con una prisa que llama la atención— sus reuniones con vecinos de Ciudad Caucel, Los Héroes, Francisco de Montejo y comisarías del norte de Mérida, todas bajo el pretexto de los apagones, bandera que trae en la mano desde hace meses.

Hasta aquí, nada que no pudiera pasar por activismo legislativo genuino. El problema es que algunos conocedores de la cartografía electoral hicieron la tarea que Cetina preferiría que nadie hiciera: unieron los puntos y encontraron que buena parte de esas reuniones cae, con precisión quirúrgica, dentro del IV Distrito Federal, una de las plazas más codiciadas para Acción Nacional rumbo a 2027. ¿Casualidad? Que la crea quien quiera.

Porque entre quienes conocen los movimientos internos del blanquiazul nadie cree en la casualidad geográfica: cuando empiezan a perfi larse las candidaturas, hasta el mapa se vuelve estrategia electoral disfrazada de gestoría social.

EL QUE SIGUE tocando puertas para conseguir recursos y armar Somos México en Yucatán es Tonatiuh Villanueva Caltempa, un personaje que exhibe, sin ningún pudor, un currículum de migraciones partidistas notable: ex perredista, ex panista, ex emecista y ahora, aparentemente, converso de última hora a Somos México.

Según las versiones que circulan entre quienes construyen ese proyecto, Villanueva usó su supuesta cercanía con la CIOAC como carta de presentación para convencer a Ana Rosa Payán Cervera de que contaba con la estructura sufi ciente para organizar las asambleas y echar a andar el partido en Yucatán. La promesa sonaba impecable. La ejecución, no tanto.

Porque quienes conocen los entretelones aseguran que Tonatiuh se vendió como gran operador, pidió apoyos para cumplir el encargo —y encontró en Flora Zapata la disposición para fi nanciar parte de esa movilización—, pero la operación terminó en un fracaso tan rotundo que las expectativas generadas quedaron muy lejos de cumplirse. Habrá que ver con qué explicación sale Villanueva ante quienes confi aron, otra vez, en su capacidad de operar.

Pero lo verdaderamente interesante será ver la reacción de Ana Rosa Payán, dos veces alcaldesa de Mérida y política que ha recorrido demasiadas campañas como para dejarse deslumbrar por promesas de movilización que no se sostienen.

LO QUE ARRANCÓ como rumor pasó a chisme de pasillo y hoy está a un paso de convertirse en un problema político real dentro del Ayuntamiento de Mérida. Durante años los gobiernos municipales panistas se han paseado presumiendo transparencia, disciplina fi nanciera y una supuesta doctrina administrativa impecable.

Por eso mismo, cualquier señalamiento sobre el manejo irregular de recursos públicos no admite medias tintas: exige una explicación clara, documentada y pública, no un silencio cómplice. Circula una versión incómoda: un presunto desvío, un faltante o, en el escenario más benévolo, una negligencia mayúscula en el manejo de la “caja chica” dentro de la ofi - cina de la alcaldesa Cecilia Patrón Laviada.

El señalamiento apunta directo a Adriana Martín Sauma, jefa administrativa de la Presidencia Municipal y suplente de Patrón en el Cabildo. Insistimos: son versiones que aún deben comprobarse.

Pero lo políticamente jugoso no es el presunto faltante, sino la pregunta que nadie quiere responder: ¿de dónde salió la fi ltración? Porque, según ha trascendido dentro del propio Ayuntamiento, la información no vino de la oposición ni de ningún enemigo externo. Salió de las mismas entrañas del equipo de la presidenta municipal.

Adriana Martín Sauma tenía —o tiene— aspiraciones políticas propias. Por eso cuesta trabajo creer en la inocencia de una fi ltración así. Si alguien buscaba dañarla políticamente rumbo a 2027, difícilmente habría hallado un golpe más certero.

En los corrillos municipales ya circulan nombres: Flora Zapata, Henry Aldana y Pablo Ayala aparecen señalados en las versiones internas como los responsables de dejar políticamente expuesta a Adriana.

La sola existencia de una guerra intestina de este calibre retrata lo que el panismo meridano prefi ere no ver: mientras hacia afuera venden unidad, hacia adentro ya se reparten a mordidas las candidaturas, las posiciones y los espacios de poder. Y al 2027 todavía le falta mucho camino. Y sale sobrando la indignación fi ngida por el crédito que negocia el Gobierno del Estado, mientras puertas adentro cualquier irregularidad del Ayuntamiento se maquilla como simple asunto administrativo.

LOS HOMENAJES A Víctor Cervera Pacheco tomaron rumbos tan distintos que, lejos de complementarse, terminaron pareciendo dos actos políticamente enfrentados. Por un lado estuvo la misa, donde se congregó prácticamente toda la familia del exgobernador junto a amigos y allegados de quien fue, durante décadas, una de las fi guras más pesadas de la política yucateca.

Por otro, el homenaje montado por el PRI, con una foto radicalmente distinta: ahí se dejaron ver el dirigente estatal priista Gaspar Quintal, Nacho Mendicuti, Nerio Torres Ortiz y Arturo Patrón. Este último protagonizó la curiosidad de la jornada: siendo parte de la familia, eligió el acto partidista por encima de la misa. Su hermano Alejandro hizo justo lo contrario y se quedó en la iglesia. Rolando Zapata Bello, mientras tanto, llegó tarde al evento priista, como quien no quiere del todo que lo vean llegando.

NO SE HICIERON esperar las vísperas de la elección del próximo año: se perfi la una pulseada de a de veras entre un alto funcionario del gobierno municipal de Mérida y un integrante del Cabildo, en el distrito 8 local, que abarca Ciudad Caucel. Los señalados son nada menos que el director de la Unidad de Medio Ambiente y Bienestar Animal, Raúl Escalante, y el regidor morenista Adrián Gorocica. Ambos han intensifi cado sus visitas a los vecindarios colindantes y ya activaron a sus respectivas estructuras partidistas. La disputa se anuncia pareja, aunque nadie apuesta todavía a que sea limpia.

LAS DECLARACIONES DE Patricio Patrón Laviada, quien tras años de perfi l bajo decidió reaparecer en la conversación pública para cuestionar a los priistas que hoy encontraron cobijo en Morena, dejaron más preguntas que certezas. El problema no fue lo que dijo, sino lo que calló convenientemente.

Nos cuentan que sus palabras generaron críticas entre distintas fuerzas políticas, e incluso dentro de su propio PAN, porque la omisión fue demasiado evidente: Patrón Laviada arremetió contra los expriistas que emigraron a Morena, pero guardó un silencio muy sospechoso sobre los numerosos panistas que hicieron exactamente el mismo trayecto, acercándose, colaborando o militando abiertamente en el partido guinda.

Y HABLANDO DE reapariciones: quien volvió a asomarse al escaparate político fue Rogelio Castro Vázquez, que presumió en redes una reunión con el senador Jorge Carlos Ramírez Marín, a quien califi có de “buen aliado de la Transformación” y a quien llamó a “unir fuerzas” para fortalecer el movimiento. La fotografía, sin embargo, generó comentarios que se salieron por completo del guion político.

Porque algunos cibernautas repararon en el cambio de vestuario del exfuncionario: playera sencilla, pantalón informal, un estilo que contrasta radicalmente con el guardarropa de marca y la imagen impecablemente cuidada que exhibió durante años en fotografías, actos públicos y su propia autopromoción. No faltó quien ironizara con que ahora tocaba estrenar el “look de pueblo”, justo cuando empieza a calentarse la sucesión de 2027. Qué casualidad.

La publicación también dejó fl otando otra pregunta incómoda: si Castro Vázquez, hoy sin cargo público, busca de nuevo apoyos para volver a la actividad política. Y la foto con Ramírez Marín no hizo más que alimentar las especulaciones sobre movimientos, acercamientos y acomodos rumbo al próximo proceso electoral. Porque cuesta creer que alguien que cultivó una imagen distinta durante años se convierta de la noche a la mañana en hombre sencillo, y por eso los internautas se preguntan si lo que cambió fue el clóset… o la estrategia, a ver si esta vez pega.

Porque moda y fortuna, rápido se mudan en el último mes de la temporada, Todo es Personal.