Por Luis Enrique Cauich
IGNACIO ZARAGOZA, LAZARO CARDENAS, 29 de septiembre.- En los años 70, 80 y principios de los 90, Ignacio Zaragoza, también conocido como el Kilómetro 80, fue un verdadero icono comercial en toda la Península de Yucatán al ofrecer productos de importación que se traían de Chetumal y la zona libre de Belice, hoy en día es una alcaldía carente de servicios y con un lento desarrollo a causa del abandono de las autoridades, lo más grave es considerada un foco rojo por los altos índices que ha alcanzado la delincuencia y los ajustes de cuenta que han roto la tranquilidad de este lugar que vivió momentos de gloria.
De acuerdo a los habitantes, algunas de las causas que llevaron a desaparecer a este icono comercial, fueron la devaluación de la moneda, el crecimiento de Cancún que atrajo a las personas, la apertura de carreteras alternas, el tratado de libre comercio y hasta enfermedades.
Los años mozos de esta alcaldía han quedado atrás y difícilmente se podrá lograr que vuelva a ser lo mismo, la cotización en dólares de los productos de importación, el bajo poder adquisitivo de los habitantes y la falta de empleo son algunas de las razones, además de que la delincuencia ha sembrado raíces y hoy en día es una de las localidades más inseguras.
Los inicios
En los años cuarenta, Ignacio Zaragoza, a decir de viejos habitantes, era un campamento maderero, en donde fueron llegando personas del vecino estado de Yucatán a trabajar y se establecieron de forma definitiva, y hasta hoy en día sus descendientes siguen viviendo en esta localidad ubicada sobre la carretera federal Cancún-Mérida, Yucatán.
Algunos de los fundadores, de lo que hoy es la alcaldía de Ignacio Zaragoza, llegaron procedentes de Valladolid, Yucatán y estableciéndose en 1944 en la comunidad de El Tintal, donde duraron dos años para luego trasladarse a Ignacio Zaragoza.
Los motivos fueron el brote de paludismo que se dio por la cantidad de moscos que generaba la sabana, por lo que optaron primero hacer milpa en Ignacio Zaragoza, recorriendo varios kilómetros por las tardes y fue hasta el brote de la enfermedad cuando ya definieron establecerse de forma definitiva en la ahora alcaldía.
Para sobrevivir, tenían que cortar madera dura o madera preciosa y al verse descubiertos los amenazaron con desalojarlos de este campamento maderero, donde esa época vivían alrededor de 8 familias, pero fueron apoyados por sus conocidos y lograron quedarse.
Recuerdan que alguna autoridad se comprometió a mandarles maestro si al menos lograban juntarse 20 familias, lo que se logró un tiempo después que llegó el maestro Efraín Zumar Echeverría para dar primero y segundo grado de primaria.
El camino llegaba hasta donde ahora se ubica la comunidad de Xcan, Yucatán, teniendo que recorrer unos 20 kilómetros a caballo hasta poder llegar a lo que es el campamento maderero.
En 1959, alrededor de 40 ejidatarios recibieron sus derechos agrarios directamente de la Ciudad de México y ya se establecen como ejido, y como primeras actividades se trazó lo que es la placita y los terrenos de la escuela, donde hoy se ubican las oficinas de la comisaría ejidal.
En ese entonces varios ejidatarios vendieron sus derechos ejidales y se fueron, pero llegaron otros más que se fueron estableciendo y fue así como en 1970, cuando ya existía la carretera, cuando comienza a destacar Ignacio Zaragoza en la venta de artículos de importación.
Personas como don Lucio Cohuó, Mercedes Aké, su hermanito Pablo Canché, en total unas cuatro o cinco personas, comenzaron a traer todo tipo de productos de importación para vender y el Kilómetro Ochenta, como también se conoce al lugar, se llenaba de personas todos los días.
Fueron alrededor de 10 años de bonanza, ya que de los años ochenta a los 90 la actividad comenzó a bajar, al comenzar a activarse Cancún y emigrar los habitantes de las zonas y ya las personas pasaban de largo porque todo lo podían ya encontrar en ese destino turístico.
En los 70 los productos traídos de Chetumal se podían comprar y comer casi siempre, pero ahora hasta para comprar queso de bola ya no se puede uno entero y sólo se compra un pedazo y eso es una vez al mes, señalan los habitantes.
Se traían vinos, televisores, ventiladores, quesos, es decir, de todo tipo de productos, los cuales se vendían bien y cada vez llegaba más gente a comprar y la economía iba sobresaliendo.
Hijos, nietos o parientes de los fundadores, señalan que en la administración de José López Portillo en 1976 a 1982, comienza la desestabilización de la moneda y el dólar comienza a irse para arriba, el peso va perdiendo valor y eso provoca que los artículos de importación vayan comprándose menos.
Los productos se compraban en Chetumal y para ir por ellos se juntaban los habitantes e iban en vehículos y ya con la venta de las importaciones, poco a poco los demás fueron consiguiendo sus camionetas y se iban por cuenta propia.
Mientras tanto, los comerciantes señalan que ahora ya no se vende una bola de queso por persona y si al caso se vende un pedazo de queso al día, porque no hay recursos económicos en las familias de Ignacio Zaragoza, porque no hay fuentes de empleo.
Otro de los problemas, añaden, son los pagos de impuestos que se hacen y que vienen a darle un duro golpe al comerciante, que para poder subsistir tiene que buscar la forma de hacer salir su mercancía.
Diversos comerciantes señalaron que luego de que Ignacio Zaragoza fuera un icono comercial, ahora tiene un incierto futuro, porque permanece abandonada por sus autoridades y el crecimiento demográfico ha sido lento y el crecimiento comercial casi nulo.
Hay quienes señalan que la debacle de esta próspera comunidad llegó a su clímax en los principios de los 90, cuando México firmó el tratado de libre comercio con algunos países y las importaciones comenzaron a llegar a diversas ciudades del estado y estados vecinos.
Ya los habitantes de Yucatán que llegaban hasta esta localidad a comprar quipos electrónicos, no llegaban porque tenían esos mismos productos en sus ciudades, por ejemplo en Valladolid, si los habitantes antes venían por un ventilador y ahora lo tenían en ese lugar al mismo precio, ya no llegaban y se ahorraban así el gasto del pasaje.
Con tristeza externan que Ignacio Zaragoza ya no podrá regresar a esa época productiva, por varias razones. Primero, ya los productos están fuera del alcance, el dólar se ha disparado y, segundo, ahora para acudir a la zona libre hay que pensarlo porque como está muy vigilado, ya no se puede sacar suficiente mercancía, es limitada.
Otros de los comerciantes de esa época maravillosa, que omitieron sus nombres, pero señalaron que, también influyó la apertura de la carretera de San Pedro a Valladolid Nuevo, porque gran cantidad de turistas y conductores dejaron de pasar y aunque ahora la circulación por la carretera federal ha aumentado, ya no hay forma de traer artículos de importación porque ya no se vende.
Alcaldía desde hace más de una década
La comunidad de Ignacio Zaragoza, que actualmente tiene alrededor de 2 mil 300 habitantes, fue nombrada alcaldía alrededor del 2008, en la administración del profesor Secundino Cab Uicab, siendo el primer alcalde el profesor Guillermo Itzincab.
Cuenta con alrededor de 450 a 500 familias, una escuela primaria, un jardín de niños, una escuela secundaria, un Colegio de Bachilleres y una mal lograda biblioteca, cuyo edificio se encuentra en deterioro, y un hospital donde los servicios médicos son a través de unas cuantas fichas que se reparten, y la ambulancia, que a decir de los habitantes tiene que llenarse de gasolina por los familiares del enfermo.
Hace unos años fue construido un domo deportivo, además de una cancha de futbol rápido donde las familias acuden por las tardes y noches a presenciar los encuentros deportivos que ahí se organizan.
El presupuesto que recibe la alcaldía es de entre 15 y 20 mil pesos que no son suficientes para atender las demandas ciudadanas de alumbrado público, recoja de basura, reparación de calles, apertura de calles, construcción de aceras, rehabilitación de espacios públicos y deportivos.
Actualmente existen comercios no dedicados a la importación pero sí a la venta de ropa, zapatos, electrodomésticos, celulares, tortillerías, fruterías, entre otros que le dan hasta cierto punto una bocanada de aire a esta alcaldía ávida de retornar a aquellos tiempos de buena fortuna.
La localidad se dice insegura con la creciente delincuencia juvenil y, sobre todo, por las constantes batallas entre grupos de jóvenes que no han podido erradicar las autoridades, dejando entrever que se ha encendido un foco rojo y que se requiere mayor presencia policiaca para ponerle un freno a la delincuencia.
De un icono comercial que se tenía en los años 80’s, ahora es considerado uno de los lugares más inseguros por la ola de violencia que se ha tenido en los últimos años, que pasaron de batallas de bandas juveniles a balaceras y ejecuciones del crimen organizado por la disputa de espacios que tienen los grupos delictivos.
El más reciente suceso que ha roto nuevamente la tranquilidad de la alcaldía ocurrió la noche de este sábado, aumentando la exigencia de los habitantes de contar con un destacamento de la Secretaría de Marina, Ejército o mayor presencia de la policía y su mando único.