La proliferación de miel falsificada en la zona maya de José María Morelos no solo representa un engaño para los consumidores, sino también una amenaza directa para la apicultura local, actividad fundamental para la economía y la conservación ambiental en la región, advirtió Aurora Xolalpa, experta en abejas y catedrática de la Universidad Intercultural Maya de Quintana Roo, quien explicó que actualmente distinguir entre miel auténtica y productos adulterados se ha convertido en un reto incluso para especialistas.
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Señaló que la diferencia entre un producto genuino y uno falso no es fácil de identificar, especialmente para el consumidor común. Detalló que, mientras la adulteración consiste en mezclar el alimento con jarabes, la falsificación ha evolucionado hacia formulaciones químicas sofisticadas, capaces de imitar casi por completo la composición natural.
Este escenario ha dificultado su detección a simple vista, por lo que los análisis de laboratorio o sistemas avanzados de verificación se mantienen como las únicas opciones confiables para confirmar su autenticidad.
Indicó que uno de los principales indicios de alerta es el precio, ya que cuando se ofrece a un costo demasiado bajo, es probable que no sea original. Subrayó que el producto legítimo, especialmente el generado en la Península de Yucatán, posee un alto valor en el mercado internacional.
El impacto de esta problemática es significativo. Por un lado, desplaza a la producción real al ofrecer mercancía más barata, lo que afecta directamente a los apicultores. Añadió que ningún productor puede sostener su trabajo si compite con precios reducidos de artículos que ni siquiera corresponden a miel auténtica.
También advirtió sobre riesgos para la salud pública. Los productos falsificados, elaborados con jarabes y componentes de origen incierto, carecen de propiedades naturales como enzimas, antioxidantes y cualidades antimicrobianas, y podrían contribuir al desarrollo de obesidad, diabetes o reacciones alérgicas.
Resaltó que quienes se dedican a esta actividad no solo producen miel, sino que cumplen un papel clave en la preservación de las abejas y los ecosistemas, al proteger las colmenas y favorecer la polinización.
Ante este panorama, subrayó la importancia de fortalecer los mecanismos de regulación y protección del producto nacional. En ese sentido, explicó que uno de los avances más relevantes es la implementación de sistemas de trazabilidad, los cuales permiten seguir el recorrido desde su origen hasta el consumidor final.
Precisó que esta es la única manera de garantizar la autenticidad de lo que se consume, y añadió que dicho proceso ya se impulsa en mercados internacionales, particularmente en Europa, donde se exige un mayor control sobre la calidad.
Reconoció que la problemática de la miel apócrifa tiene alcance global; sin embargo, enfatizó que su impacto en la zona maya es especialmente grave, al tratarse de una actividad que sustenta a numerosas comunidades.
La producción legítima —resultado del trabajo de las abejas y del cuidado de los apicultores— enfrenta así una competencia desleal que amenaza con desplazarla del mercado y poner en riesgo una de las tradiciones productivas más importantes del sureste mexicano.
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JGH