Pese a la recién prohibición de comercialización y venta de vapeadores al público en comercios establecidos y las pesquisas hechas por autoridades federales clausurando negocios que se dedicaban a la comercialización de los llamados cigarros electrónicos, también conocidos como Vapes, Puffs, entre otros nombres, los consumidores de estos productos de nicotina y otras sustancias continuarán buscando adquirirlos en un mercado negro apartado de la vista de las autoridades.
Ofertados y publicados en redes sociales, los vapeadores siguen estando presente para su adquisición en precios que van desde los 220 pesos, 350 de sabor, 500 de mayor capacidad y más de 600 con diferentes funciones que van desde ser recargables, luces RGB de colores e indicador de carga, así como ser personalizables. Tras los recientes operativos que buscan sacar estos productos de las calles, la mercancía ahora se mueve entre particulares, ventas en línea y entre contactos.
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Alvaro es un joven que consume vapeadores desde el año 2021 cuando comenzó a popularizarse entre las juventudes que, en aquel tiempo de pandemia no había mucho que hacer, y cayó en la tentación de probar aquel aparatito que sacaba un humo aromático de uva que consumían sus amigos. Llegó a gastarse uno cada quincena, lo que era algo importante según sus palabras. En la actualidad le bajó al consumo, pero continúa buscando de hacerse con nuevos Vapes a pesar de las restricciones.
“Desde los 18 años consumo vapeadores, y en aquel tiempo lo vendía cualquier muchacho de nuestra edad, fue un pequeño negocio que a algunos les fue bien y fueron reconocidos entre la comunidad, ahora con las restricciones pues se ve más complicado adquirirlo, pero la venta volverá a sus orígenes, a las redes sociales” mencionó Alvaro.
Haciendo una navegación en redes sociales, se puede constatar que, si bien los grupos donde el año pasado mostraban gran actividad y flujo en sus miembros, ahora lucen sin nuevas publicaciones, solo quedando el registro de lo que en su momento fue un amplio mercado que tenía como publico meta a los jóvenes que veían el cigarro de tabaco tradicional como algo anticuado, y el Vape como algo de su tiempo, y que además podría incluso contener derivados del THC.
Por su parte, los jóvenes mencionan que el vapeador les puede salir en tan solo 100 pesos o incluso ser un regalo si es un amigo de los distribuidores de estos dispositivos. Como lo mencionó Alvaro, el mercado de los vapeadores podría ser igual o hasta más oculto que como lo fue en sus inicios cuando todo se movía en redes sociales. En la web, sin una regulación alguna, los productos pueden ser comercializados de perfil entre perfil volviendo casi imposible determinar con precisión quien es la persona detrás del perfil digital que los vente.
Nelly Trejo se encuentra en un proceso voluntario de dejar de consumir vapeadores, puesto que comenzó a dejar de usarlos con regularidad desde hace casi 10 meses cuando se enteró de la prohibición que se acercaba y también principalmente por conocer que eran productos extremadamente nocivos para la salud. Sin embargo, menciona que el daño ya está hecho, porque si bien ya no utiliza vapeadores, de ves en cuando aun fuma cigarrillos comunes.
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“Fue una moda nociva que los jóvenes nos vimos en la necesidad de caer para sentirnos por aprobados en la sociedad… si ibas a fiestas, reuniones o antros, si no tenías un vapeador eras vista como la rarita del grupo. Ahora, ya al paso de los años cuando uno es mas maduro se da cuenta del error que hizo, y yo aun sigo lidiando con el proceso de dejar la nicotina” relató Nelly.
Otros jóvenes mencionan que, si bien oficialmente ya no se puede comercializar estos productos de manera abierta al público, provocaron que estos ahora se vean en la necesidad de volver al sitio que los vio crecer en un primer momento desde hace años, redes sociales, mercado de mano en mano y en clandestinidad. Aseveran que, si lo siguiente ocurre, el circulo puede volver a iniciar y será cuestión de tiempo para que el mercado negro vuelva a aparecer, y a los jóvenes no solo se les ofrezcan vapeadores, si no también otro tipo de sustancias prohibidas que puedan causarles adicciones y problemas de salud.