Quintana Roo / Cancún

Entre rentas y deudas, jóvenes cancunenses postergan el sueño de tener casa propia por altos precios

Mientras los precios superan el millón de pesos, trabajadores jóvenes no logran completar el enganche.

Familias y jóvenes aseguran que el aumento salarial no alcanza para cubrir el alza inmobiliaria
Familias y jóvenes aseguran que el aumento salarial no alcanza para cubrir el alza inmobiliaria / Erick Romero

El tener una vivienda se vuelve imprescindible para los jóvenes en Cancún que comienzan a tener un recurso propio al poco tiempo de haber abandonado el nido familiar, sin embargo, el alto costo de las viviendas mantiene el sueño lejano de cumplirse. Por su parte, adultos mayores mencionan que después de más de 30 o 35 años finalmente terminaron de pagar sus casas a los bancos o al Infonavit, pero después de tanto tiempo ya ven con desperfectos su hogar y deben asumir costos de reparación que con sólo su jubilación y pensión no alcanza

A pesar de que los jóvenes que entran al mercado laboral tienen el recurso económico que aspiraban a tener, otra cosa es que puedan ahorrar en un tiempo determinado la cantidad que se requiere para hacerse de su vivienda. El desanimo comienza cuando se enteran de los precios de las nuevas viviendas en la ciudad, que dependiendo de la zona pueden costar desde los 700mil pesos, hasta 1.5 millones de pesos, tratándose de las económicas.

Noticia Destacada

“Cumplí el sueño de tener mi propia casa”: Así reaccionaron familias en las entregas de Viviendas para el Bienestar en Cancún

En un sondeo realizado entre ciudadanos, se conoció que la adquisición de la vivienda está entre sus objetivos principales, pero que sin embargo se debe postergar constantemente ya que el dinero para adquirirlas no alcanza, y también el aumento de precio que estas tienen es mayor al aumento de salario que perciben en comparación.

Los jóvenes son los que tienen mayores inquietudes, como Gael Quiñonez, quien vive en Cancún desde hace 18 desde que sus padres decidieron radicar aquí, ahora el con 29 siente que ya es el momento de adquirir una casa, plan que tiene desde sus 25 cuando se independizó de su hogar familiar, pero a pesar de que le ha ido bien en su trabajo, no ha sido suficiente para que pueda alcanzar los 721 mil pesos que cuesta un departamento al norte de la ciudad.

“Es difícil poder hacerse de una casa, más si es nueva porque sería lo ideal porque al ser el mayor gasto hasta este momento de mi vida, no puedo confiar en algo que me pueda dar problemas. Tengo buenos ahorros, pero aun no me es suficiente para atreverme a dar un enganche y financiar lo demás, y en el INFONAVIT, mis puntos son de apenas 470.”

Aunque cuentan con empleo estable, el ahorro no es suficiente / Erick Romero

Gael explica que su prioridad seria una casa nueva, ya que donde vivió con sus papás, al ser una casa usada la vivienda tenia desperfectos que consumió mucho recurso de sus padres. Se ha cansado de rentar, ya que eso le cuesta al mes 11 mil pesos que podría usar en pagar la vivienda que tanto anhela, sin embargo, aún no cree que es el momento por más ilusión y ganas que tenga.

Las familias están en situaciones similares, que, a pesar de tener ingresos entre la pareja, y unas finanzas sanas, consideran que dar el gran paso para tener una vivienda nueva podría suponerles un gasto que podría repercutir incluso en el futuro de los hijos, tal como nos lo menciona la familia de Alonso Maldonado y Nicole Castañeda, matrimonio desde hace 9 años pero que aun ven dificultades para hacerse de un hogar.

“Queremos una casa propia, cambiar de entorno donde vivimos, donde nuestro hijo pueda tener una mejor condición, pero las casas en los lugares donde deseamos como en el Poligono Sur cuestan más de 2 millones de pesos, y los departamentos si nos alcanza, pero estamos acostumbrados a vivienda independiente. Quien más se desespera es mi esposa, pero no podemos hacer más que seguir ahorrando” mencionó Alonso

Parejas jóvenes temen comprometer el futuro de sus hijos con deudas a largo plazo / Erick Romero

El matrimonio habita en el centro de la ciudad, pero el sitio comienza a quedar chico para la familia en crecimiento ya que también les gustaría tener un miembro más en la familia. A pesar de que podrían sumar los ahorros de ambos y financiarlo en un periodo de años, no ha habido casas que estén a su alcance, ni en precio ni en cualidades.

Por su parte, los adultos mayores que finalmente lograron saldar la deuda de sus hogares comentan que después de tantos años se siente un alivio, pero que el esfuerzo les ha costado la vida misma, ya que algunos plazos de deuda pueden extenderse hasta 32 años, como el caso de la señora Ana Chuc, que se mudó a Cancún desde el año 1983, y no fue hasta 1994 que tuvo recurso para pensar en adquirir una vivienda que con sus en aquel entonces 1080 puntos le permitieron hacerse de un crédito de en aquel entonces 430 mil pesos.

“Fue un proceso largo. Me costó mucho obtener ese crédito y más el pagarlo. Hubo compañeros que nunca pudieron alcanzar los famosos puntos y se financiaron de otras maneras. Ahora, tres décadas después ya tengo mis escrituras, pero ahora estoy anciana, cansada, enferma y solo dios dirá cuanto mas pueda disfrutar de mi patrimonio”

Noticia Destacada

Entregan 80 Viviendas para el Bienestar a beneficiarios en el fraccionamiento Paraíso Maya de Cancún

A pesar de que la vivienda esté entre las prioridades de los ciudadanos, estos planes se han tenido que ir postergando al no ver una manera solvente de poder tener los recursos tan necesarios para poder adquirir las viviendas sin caer en las deudas. Deudas, que son el principal temor de los jóvenes, que no quieren consumir sus años más productivos en abonos infinitos que desgastarán sus finanzas.

El precio de las viviendas son otro impedimento, ya que por más que se ahorre, el dinero no parece ser suficiente mientras que los precios de las viviendas aumenten constantemente y las posibilidades de alcanzar los montos requeridos se aleje. De este modo, los ciudadanos continúan haciendo su esfuerzo para cumplir sus metas y sueños, pero que de momento tendrán que seguir postergando ante la falta de recursos.