Quintana Roo / Cancún

“Solo cuando reúne monedas, busca comida": Así sobrevive Luis, un abuelito maya que pide limosna en Cancún

La falta de comunicación en español y una discapacidad física mantienen a Luis en una situación vulnerable.

Trabajadores de la zona afirman conocerlo y permiten que permanezca afuera de los locales
Trabajadores de la zona afirman conocerlo y permiten que permanezca afuera de los locales / Erick Romero

Problemas crónicos en la cadera y columna obligan a Luis, un adulto mayor, a caminar con el apoyo de dos bastones. Al ser hablante de lengua maya, comprende muy poco el español.

Sobrevive pidiendo limosna en la avenida Tulum durante todo el día. Se mueve con evidente dificultad; a pesar del apoyo de ciudadanos o comerciantes, la barrera del lenguaje en la gran ciudad lo hace sentirse ignorado por la sociedad.

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Sentado a la entrada de una zapatería sobre dicha avenida, Luis ha pedido limosna por varios años. Comerciantes locales y empleados de tiendas de telas o ropa lo reconocen perfectamente. Su presencia no genera molestia alguna entre los trabajadores; sin embargo, tampoco han logrado encontrar una forma de ayudarlo.

La comunicación con él es complicada, ya que afirma ser únicamente hablante de lengua maya. Al intentar cuestionarlo sobre su situación personal, explicó mediante gestos que una fuerte caída lo obligó a depender de un par de bastones para desplazarse. Factores como su edad exacta o la autenticidad de su nombre permanecen en el misterio.

Al juntar unas monedas, camina al Mercado 23 en busca de alimentos / Erick Romero

Modo de vida

Habitantes de las Supermanzanas 64 y 63 mencionan que ha vivido de la caridad por largo tiempo, pero ignoran dónde vive o si cuenta con un refugio para pasar la noche. Carga todas sus pertenencias en un sabucán sobre la espalda; el dinero recolectado suele canjearlo en un comercio de la zona.

Trabajadores de los comercios aledaños señalaron que tras reunir suficientes monedas, el hombre se encamina hacia el Mercado 23 en busca de alimento. A partir de ese momento se le pierde el rastro hasta la mañana siguiente.

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La encargada de un local de la zona mencionó que él suele pedirle mediante señas que custodie sus pertenencias mientras pide limosna; aunque intenta compensarla con una moneda por el favor, ella siempre declina el pago debido a las carencias que el señor enfrenta.

“El señor tiene muchos años en esta situación, pero no sabemos cómo poder comunicarnos con él. Solo cuando reúne su dinero busca con quien cambiarlo para comprar comida e irse. En las tiendas donde se coloca, no le dicen nada porque no causa mayor molestia”, mencionó una empleada.

Debido a su estado de salud, debe usar dos bastones para caminar / Erick Romero

Al final del día, Luis abandona la avenida Tulum con rumbo incierto. Los residentes del área manifiestan consternación por no poder ayudarlo, aunque mencionan que en ocasiones llega a mostrarse algo agresivo.

La barrera idiomática representa el mayor obstáculo para brindarle asistencia. Pocos ciudadanos dominan la lengua maya, mientras que él desconoce el español, dificultando el apoyo a este adulto mayor con movilidad reducida quien, pese a todo, sigue recorriendo las calles por unas monedas.