El sector apícola de Lázaro Cárdenas enfrenta una seria amenaza debido a las precipitaciones ocasionadas por el Frente Frío 13. Temen que estas laven la floración y afecten la próxima cosecha de miel y su calidad.
Apicultores dijeron que este año ha sido calificado como “regular” y su principal preocupación radica en el impacto directo que el exceso de humedad provoca sobre las flores melíferas, base de su actividad.
Noticia Destacada
¿Frente Frío 13 “congelará” a la Península de Yucatán? Trayectoria y efectos
Aseguraron que cuando las lluvias son persistentes, la floración se “lava”, arrastrando el néctar y el polen que las abejas requieren para elaborar la miel.
Este fenómeno meteorológico no es aislado. El rápido avance del frente frío ha originado lluvias de moderadas a intensas en toda la Península, lo que, de prolongarse, podría resultar devastador para el ciclo productivo actual, advirtieron los productores del municipio.
La temporada apícola en la zona, que tradicionalmente comienza en octubre, ya permitió una primera recolección de miel, conocida popularmente como “limpieza”. Aunque esta cosecha inicial es modesta, resulta fundamental para el sustento y la motivación de los trabajadores del campo.
En esta etapa preliminar, los apicultores reportaron un rendimiento promedio de alrededor de 100 kilogramos por colmena, cifra que, según el productor Miguel Poot Kinil, refleja un inicio “regular” y una producción general baja hasta el momento.
Poot Kinil, portavoz de los apicultores afectados, dijo que la situación se complicó porque “la floración no se desarrolló como se esperaba” al comienzo de la temporada. Por ello, la siguiente etapa de recolección, prevista para finales de año, representa una oportunidad crucial para obtener un buen producto y enfrentar el próximo ciclo con optimismo.
No obstante, si las lluvias del frente frío continúan, esta expectativa podría desvanecerse, afectando tanto el volumen como la calidad de la miel obtenida.
Esta primera cosecha, que incluye mieles provenientes de flores como ooch bach y on ak’, sirve como indicador del estado de las colmenas antes de la temporada fuerte. El temor a perder la floración actual por el exceso de precipitaciones se suma a una serie de dificultades que el sector arrastra, entre ellas los efectos del cambio climático, que altera los patrones naturales y la presencia de plagas.
Noticia Destacada
Regresa la lluvia a José María Morelos luego de varias semanas; provocó inundaciones y algunas afectaciones en el Centro
Más allá de los desafíos climáticos y productivos, la apicultura en la Península enfrenta un problema crónico de comercialización y precios. Los productores han manifestado que, ante la falta de un mercado local estructurado y equitativo, se ven obligados a vender su miel en sus domicilios o transportarla al vecino estado de Yucatán, donde los intermediarios pagan montos considerablemente bajos.
Actualmente, el precio de compra al mayoreo es inferior a los 30 pesos por litro, una cantidad que los apicultores consideran insostenible, pues apenas cubre los costos de operación y mantenimiento de las colmenas. Este margen mínimo de ganancia desincentiva la inversión en el rubro y mantiene al gremio en una constante situación de vulnerabilidad económica.