El oficio de la sastrería está por desaparecer en Tixkokob. En la actualidad, apenas sobreviven dos sastres activos: Pedro Chalé Castillo y Martín Hau, con más de 60 y 32 años de experiencia, respectivamente.
Aunque ambos mantienen el oficio, es Pedro Chalé quien se destaca en la comunidad como el más conocido y quien tiene el taller con mayor volumen de trabajo, ubicado a sólo una esquina del Centro de Tixkokob.
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Pedro Chalé, quien aprendió el oficio con dos veteranos, don Emilio Couoh y Egidio Pech, recordó cómo en sus inicios le enseñaron las bases del arte del hilo y aguja. Después, trabajó durante 40 años como sastre de alta costura en los prestigiosos Almacenes Polo de Mérida, antes de regresar a Tixkokob y abrir su propio negocio.
“En mi taller, la gente viene a diario para que les repare algo tan sencillo como un cierre de pantalón o para ajustar una camisa”, comentó Chalé, quien se enorgulleció de haber mantenido viva la sastrería en su pueblo.
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Recordó que en sus primeros años, los jóvenes de la comunidad se inclinaban por aprender este oficio, ya que había varios sastres en la zona, como don Chelo Lara, Milito Medina, Emilio Couoh, Quique Mendoza, Manolo Burgos, Ferdy Concha y Nicho Cauich, entre otros. En ese entonces, su trabajo tenía un costo accesible.
Chalé observó cómo, a pesar de la tradición, la falta de nuevos aprendices amenaza con extinguir la sastrería en la región. Actualmente, los jóvenes prefieren optar por trabajos en fábricas y maquiladoras, y muchos ya han seguido carreras universitarias, abandonando así el oficio.