La venta ilegal de terrenos en zonas de ciénega de las comisarías costeras de Progreso se ha incrementado de manera alarmante en los últimos meses, convirtiéndose en un lucrativo negocio que incluso ha derivado en enfrentamientos entre invasores, presuntos compradores y ejidatarios.
Desde hace varios años, grupos de personas han promovido invasiones y rellenos de humedales en comisarías como Chelem y Chicxulub Puerto, donde de manera clandestina se cobran cuotas por ocupar y rellenar áreas de ciénega, simulando una supuesta venta de predios.
No obstante, vecinos de estas comunidades señalaron que recientemente esta actividad ilícita se ha intensificado, generando mayores daños ambientales y elevando las ganancias de quienes operan estos esquemas irregulares.
Noticia Destacada
Profepa clausura temporalmente el Proyecto Perfect Day Mahahual por daños ambientales
De acuerdo con los colonos, los terrenos son ofrecidos al mejor postor por personas identificadas como lideresas, lo que ha provocado conflictos, ya que en varios casos un mismo predio ha sido vendido dos o más veces, originando disputas, riñas y enfrentamientos entre los supuestos propietarios.
Habitantes de la zona también denunciaron que muchas de estas áreas ya presentan construcciones consolidadas, algunas de hasta dos niveles, e incluso existen personas que poseen hasta tres predios de esta naturaleza, los cuales son utilizados para renta, pese a no contar con documentación legal que acredite la propiedad.
Noticia Destacada
Crío acumula sanciones de la Profepa en Yucatán: clausuran nueva granja, ahora en Hoctún
En Chicxulub Puerto, la invasión se extiende por más de cinco kilómetros en la zona Sur de la comisaría, donde la tala de manglar comienza a avanzar hacia calles que colindan directamente con el puerto de Progreso. En tanto, en Chelem, estas prácticas ilegales ya abarcan cerca de un kilómetro en su zona Oriente y han comenzado a replicarse en la comisaría de Chuburná, donde se registran las primeras afectaciones.
Pese a la falta de documentos oficiales, la compraventa, intercambio y renta de estos terrenos se ha vuelto común, lo que ha provocado múltiples conflictos legales y sociales.