Manuel de Atocha Jáuriga Castro, de 59 años de edad, empleado de Aseo Urbano del Ayuntamiento de Mérida, acudió ayer viernes por la mañana, con una cuadrilla a laborar a Caucel, comisaría de Mérida, se sentó a descansar, repentinamente se desvaneció y poco después falleció.
Los trabajadores estaban en la calle 6 entre 21 y 21-A de dicha comisaría, cuando el responsable de la cuadrilla se percató que Jáuriga Castro estaba tirado en el suelo y de inmediato solicitó auxilio a través del número de emergencia 911, poco después arribó al sitio la patrulla 6441 de la Secretaría de Seguridad Pública, al mando del oficial Zacarías Ek Canché, quien constató que había una persona inconsciente tirada en el suelo, minutos después llegó una ambulancia de la SSP, los paramédicos intentaron tomarle los signos vitales pero el trabajador ya había fallecido y solicitaron la presencia de las autoridades competentes.
En el sitio se encontraba el volquete de Aseo Urbano Poniente marcado con el número económico 451, así como varias camionetas pick up, de color blanco con logotipos de Ayuntamiento de Mérida y numeroso grupo de trabajadores del Ayuntamiento.
A continuación llegaron agentes de la Comandancia de Homicidios de la Policía Estatal de Investigación, quienes entrevistaron al responsable de la cuadrilla de trabajadores y a los vecinos; después arribó una representante del Ministerio Público, así como el personal del Servicio Médico Forense y esperaron a que llegaran los peritos de Criminalística y Servicios Periciales del Instituto de Ciencias Forenses de la Fiscalía General del Estado.
El ahora difunto vestía camisola color caqui con logotipos del Ayuntamiento de Mérida, pantalón gris oscuro y zapatos tenis negros con franjas blancas, el cuerpo se encontraba boca arriba y tenía unos lentes de aumento en la frente, no presentaba lesiones externas ni signos de violencia, no obstante los peritos de criminalística le revisaron las manos, ladearon el cadáver para revisarle la espalda y buscaron indicios hasta debajo de las piedras y del tronco en que el difunto se sentó a descansar, también revisaron minuciosamente el área en torno al cadáver.
Una vez que los peritos cumplieron con el protocolo entró en acción personal del Semefo, quienes en esta ocasión no utilizaron las clásicas bolsas negras que abren por la mitad en las que envuelven los cuerpos, sacaron una bolsa de color blanco, especial para el levantamiento de cadáveres, la cual tiene una abertura con una cremallera que la cierra herméticamente, en la que metieron el cuerpo para su traslado al depósito de cadáveres para la necropsia de ley y certificar la causa de la muerte.
Por la tarde, la Dirección de Servicios Municipales del Ayuntamiento de Mérida informó, a través de un comunicado de prensa, que el difunto era trabajador de Aseo Urbano Poniente y que había fallecido durante su jornada de trabajo, que cuando se desvaneció sus compañeros fueron en busca de un médico a la clínica del Seguro Social y que aparentemente la causa del deceso fue un infarto.
Que el hoy occiso era casado y se desempeñaba como chofer del departamento de Aseo Urbano, con antigüedad de 11 años en la dirección municipal.
(Fernando Poó Hurtado)