Campesinos del ejido Dzodzil, municipio de Hecelchakán, denunciaron que la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano se niega a entregarles el documento que acredita la posesión de alrededor de 100 hectáreas en el predio Xcalumkín, situación que amenaza con dejarlos fuera del programa federal Producción para el Bienestar, cuyo plazo de inscripción vence el próximo 12 de noviembre. El apoyo contempla un subsidio de siete mil 300 pesos para pequeños y medianos productores de granos básicos, como el maíz.
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Ante la falta de respuesta, los hombres del campo acudieron al Palacio de Gobierno para solicitar la intervención de las autoridades estatales y gestionar ante las instancias federales la entrega del documento, pues temen que la demora ponga en riesgo su producción de maíz y los recursos que necesitan para preparar la tierra, comprar semillas y cubrir los gastos de cultivo.
Alfredo Escamilla Bacab, representante de los afectados, explicó que desde hace más de un mes ingresaron la solicitud para obtener la constancia que les permita acreditar que trabajan las tierras de Xcalumkín y cumplir con los requisitos del programa. No obstante, aseguró que hasta ahora no han recibido respuesta, pese a que han acudido en dos ocasiones a las oficinas locales de la dependencia.
Indicó que el personal de esa dependencia les argumenta que la gestión debe realizarla la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, instancia que presentó la solicitud. Sin embargo, afirmó que esta última dependencia les ha informado que ha insistido en obtener una respuesta, sin que el trámite quede resuelto.
Los productores señalaron que son 49 campesinos los que trabajan las tierras y que, aunque anteriormente cada uno cultivaba aproximadamente una hectárea, actualmente aprovechan una superficie conjunta de alrededor de 100 hectáreas. Advirtieron que, si no consiguen el documento antes del cierre de la convocatoria, perderán la oportunidad de acceder al subsidio federal.
Humberto Escamilla, otro maicero afectado, sostuvo que los campesinos llevan alrededor de 40 años trabajando esas tierras, por lo que consideran injusto quedar excluidos por la falta de un documento cuya entrega no depende de ellos. Recalcó que el apoyo económico es fundamental para mantener sus milpas, adquirir insumos y sostener la actividad agrícola.
Los ejidatarios esperan que la intervención del Gobierno estatal permita agilizar la respuesta de la autoridad, pues el tiempo se agota y, sin la acreditación requerida, no podrán completar su inscripción a Producción para el Bienestar. Advirtieron que quedar fuera representaría un fuerte golpe para sus economías familiares y para la continuidad de sus cultivos de maíz.
JGH