El arribo de grandes cantidades de materia orgánica a las costas de Ciudad del Carmen durante los últimos días no corresponde a sargazo, sino a pasto marino, un fenómeno natural propio de la región y con importantes beneficios ecológicos, explicó Dennis del Ángel Pérez Reyes, integrante de Ecoguardines de la Naturaleza.
Noticia Destacada
Isla Aguada denuncia deterioro ambiental en Refugio Pesquero Punta del Tigre por barcos y obras ilegales
El ambientalista detalló que, a diferencia del Caribe mexicano, en Ciudad del Carmen no existe la problemática del sargazo, ya que la isla no se encuentra en la ruta de estas macroalgas flotantes que afectan principalmente a estados como Quintana Roo. Lo que se observa en las playas locales es, en su mayoría, pasto marino desprendido por el fuerte oleaje generado durante la temporada de frentes fríos.
Tras los constantes frentes fríos que han pasado por la región desde enero pasado, el ambientalista detalló que la especie predominante es Thalassia testudinum, una planta marina con flores, semillas y raíces, que forma extensos pastizales submarinos en aguas someras. Estos ecosistemas cumplen un papel fundamental en la salud marina, ya que sirven como refugio y zona de alimentación para múltiples especies.
Indicó que durante los eventos de oleaje intenso, conocidos localmente como “mar picado”, el pasto marino se desprende del fondo y es arrastrado hasta la línea de costa, acumulándose en la zona de pleamar. Aunque visualmente puede generar la percepción de suciedad, se trata de un proceso completamente natural.
Pérez Reyes subrayó que uno de los principales beneficios de esta biomasa es su aporte de materia orgánica a la costa, lo que contribuye a mejorar la estructura del sedimento y a reducir la erosión costera, una de las problemáticas ambientales más graves que enfrenta actualmente el litoral carmelita. Explicó que, cuando la marea sube y baja, el pasto marino depositado en la playa actúa como una barrera natural que retiene los sedimentos, evitando que sean arrastrados mar adentro, lo que ayuda a conservar la playa y a mitigar la pérdida de arena.
Reconoció que una de las desventajas del fenómeno es el mal olor que se genera durante el proceso de descomposición del material orgánico; sin embargo, enfatizó que se trata de una etapa natural del ciclo ecológico que ocurre cada año durante la temporada de nortes. En otras épocas del año, principalmente durante la temporada de lluvias y el aumento en el caudal de los ríos, también es común que llegue a las playas vegetación acuática como el lirio o jacinto, el cual cumple una función similar al aportar materia orgánica y ayudar a estabilizar la línea de costa.
Noticia Destacada
Sharon I y Carlos Andrés I son coronados Reyes Gay del Carnaval Carmen 2026 en una noche de orgullo y música
El integrante de Ecoguardines de la Naturaleza recalcó que estos materiales no deben considerarse basura, ya que son vegetación marina y acuática que forma parte de los procesos naturales del ecosistema costero, por lo que llamó a la ciudadanía a informarse antes de generar alarma o desinformación. Finalmente, exhortó a valorar la importancia ecológica de estos fenómenos y a entender que, aunque puedan resultar incómodos de manera temporal, representan un beneficio a largo plazo para la conservación de las playas y la protección del litoral de Ciudad del Carmen.