Reino Unido inició una investigación pública sobre un escándalo de sangre contaminada ocurrido hace décadas en el que murieron al menos 2.400 personas. La muy esperada investigación se centrará en el caso de cientos de personas con hemofilia que contrajeron Hepatitis C y VIH tras recibir transfusiones de sangre, principalmente procedente de Estados Unidos, a través del sistema de salud pública británico NHS en las décadas de 1970, 1980 y 1990.