La Comisión Europea propuso retirar el veto absoluto a la venta de vehículos de combustión a partir de 2035 y sustituirlo por un esquema de producción “limitada”, condicionado a un techo máximo de emisiones.
La idea es permitir que los fabricantes puedan mantener hasta un 10 por ciento de las emisiones de CO₂ registradas en 2021, siempre y cuando compensen ese margen con mecanismos “verdes”.
La iniciativa responde a las presiones de parte de la industria automotriz y de países como Alemania, que pedían flexibilizar el calendario, pero se aleja de la postura de España y Francia, que defendían mantener intacto el acuerdo original.
Se trata de un primer borrador que aún debe ser negociado y aprobado por el Consejo y el Parlamento Europeo. Bruselas insiste en que el objetivo estratégico no cambia: mantener la ruta hacia la neutralidad climática en 2050 y exigir en 2035 una reducción del 90 % de las emisiones vinculadas a los vehículos de combustión.
Híbridos, biocombustibles y “créditos verdes”: el margen del 10 %
La Comisión plantea que el margen adicional del 10 por ciento no sea un “cheque en blanco”, sino un espacio regulado que los fabricantes deban compensar con créditos.
Estos créditos se obtendrían, por ejemplo, usando “acero verde” producido en la UE o apostando por biocombustibles certificados.
Noticia Destacada
Así será “Olinia” el auto eléctrico mexicano que llegará al mercado en 2027, según Claudia Sheinbaum
Con este modelo, Bruselas busca que, junto al despliegue de autos eléctricos y de hidrógeno, sigan teniendo presencia otros formatos como los híbridos enchufables, los vehículos con extensores de autonomía, los híbridos ligeros y los motores de combustión interna tradicionales, siempre dentro del nuevo tope de emisiones.
El paquete incluye también ajustes para camionetas y camiones, con metas revisadas para 2030, así como objetivos obligatorios para que las flotas corporativas de grandes empresas migren hacia vehículos de cero y bajas emisiones.
Plan de rescate industrial: baterías, autos pequeños y menos burocracia
La relajación de las metas es parte de un paquete más amplio que la Comisión define como un auténtico “salvavidas” para la industria automotriz europea. Bruselas reconoce que el sector enfrenta una caída de la demanda, un retraso tecnológico frente a otros bloques y una competencia internacional agresiva, especialmente en vehículos eléctricos.
Por ello, el plan incluye:
- La creación de una categoría específica de autos eléctricos pequeños y asequibles, fabricados en Europa, que se beneficiarán de normas más simples y facilidades regulatorias.
- Un impulso adicional a la cadena de valor de baterías, con un programa de 1,800 millones de euros para reforzar la producción íntegramente en la Unión Europea.
- Una simplificación normativa para reducir trámites, legislación secundaria y costes de adaptación para los fabricantes.
La Comisión defiende que no se trata de renunciar a la transición verde, sino de hacerla viable para la industria europea, con reglas “más claras, simples y predecibles” para que el sector no se quede como un recuerdo del pasado, sino como uno de los pilares del futuro industrial del continente.
SÍGUENOS EN GOOGLE DISCOVER: DA CLICK AQUÍ
IO