Organizaciones opositoras de Nicaragua agrupadas en la Plataforma de Unidad por la Democracia (Pude) aseguraron este sábado que Estados Unidos ya reconoce a la copresidenta Rosario Murillo como una de las principales responsables directas de la represión y del ejercicio real del poder en el país centroamericano, junto con su esposo, el presidente Daniel Ortega.
La valoración de la oposición surge luego de que el Departamento de Estado de Estados Unidos emitiera un pronunciamiento en el que acusa a Murillo de haber creado una figura de “copresidencia” con el objetivo de consolidar un control ilegítimo sobre Nicaragua, sin elecciones, sin mandato popular y sin legitimidad democrática.
EU señala a Murillo como figura central del régimen
De acuerdo con Pude, el mensaje de Washington marca un cambio relevante en el enfoque diplomático, ya que anteriormente las críticas se dirigían principalmente al gobierno encabezado por Daniel Ortega.
Ahora, el señalamiento apunta de manera directa a Rosario Murillo como una figura que gobierna y toma decisiones clave.
El portavoz de la plataforma opositora, Roger Reyes, abogado nicaragüense desnacionalizado, explicó que este posicionamiento implica que Estados Unidos ya no percibe a Murillo únicamente como vicepresidenta o vocera oficial, sino como una autoridad con el mismo nivel de responsabilidad política que Ortega.
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Según Reyes, el Departamento de Estado considera que Murillo carece de legitimidad democrática, al haber asumido la copresidencia sin someterse a un proceso electoral ni contar con el respaldo del voto ciudadano.
Poder sostenido en la represión, acusa la oposición
Otro de los elementos destacados por la oposición es que Estados Unidos atribuye el control del régimen nicaragüense al uso del miedo, la represión y la manipulación constitucional, y no al apoyo popular.
En su mensaje, Washington señaló que Murillo y Ortega han negado el derecho de los nicaragüenses a elegir libremente a sus gobernantes, al impedir elecciones con garantías democráticas.
Para la Pude, este reconocimiento internacional refuerza la narrativa de que el poder en Nicaragua se sostiene mediante la fuerza y la persecución política, y no por la voluntad del pueblo.
Reforma constitucional y concentración del poder
El pronunciamiento estadounidense se produce a un año de la aprobación legislativa de una reforma constitucional que transformó la estructura del Estado nicaragüense, eliminó el equilibrio de poderes y otorgó amplias facultades a Ortega y Murillo.
Dicha reforma permitió que Rosario Murillo, vicepresidenta desde 2017, fuera designada copresidenta a partir de febrero de 2025. Analistas y expertos han advertido que este cambio busca consolidar una concentración total del poder y sentar las bases de una posible dinastía familiar.
Daniel Ortega, de 80 años, gobierna Nicaragua desde 2007 y, desde 2017, junto a Murillo, en medio de señalamientos de fraude electoral, persecución de la oposición y restricciones a la participación política.
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