El Gobierno de Venezuela rechazó “categóricamente” la renovación por un año de la declaración de “emergencia nacional” impuesta por Estados Unidos desde 2015, mediante el decreto que considera al país sudamericano como una amenaza para la seguridad nacional y la política exterior estadounidense.
En un comunicado difundido a través de la plataforma Telegram, el canciller venezolano Yván Gil afirmó que la prórroga de esta medida no tiene sustento objetivo ni respaldo en el derecho internacional, y que contribuye a promover “narrativas de confrontación” que no reflejan el estado de las relaciones entre ambos países.
Caracas exige respeto y diálogo
El texto oficial exhortó a la administración estadounidense a asumir “un papel constructivo y de respeto” en su política exterior, e instó a avanzar hacia una etapa de respeto recíproco y diálogo entre las naciones.
La medida de emergencia, originalmente decretada por el presidente Barack Obama bajo la Orden Ejecutiva 13692 en marzo de 2015, ha sido renovada cada año por las administraciones norteamericanas, argumentando que la situación en Venezuela representa una amenaza “inusual y extraordinaria”.
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Venezuela considera que esta política ha sido utilizada como base para aplicar una serie de medidas coercitivas y sanciones unilaterales que afectan a su economía y a la población, y que no contribuyen a resolver las diferencias diplomáticas.
Contexto político y diplomático
La renovación ocurre en un momento de intensos esfuerzos diplomáticos entre Caracas y Washington, dirigidos a restablecer relaciones diplomáticas que se rompieron años atrás y a revitalizar sectores clave como el energético.
En los últimos meses, altos funcionarios estadounidenses han visitado Venezuela para sostener diálogos, incluyendo encuentros centrados en cooperación energética y estrategias conjuntas contra el narcotráfico y el terrorismo, según informaron fuentes oficiales venezolanas.
El posicionamiento de Venezuela refleja las tensiones persistentes entre ambos países y la insistencia de Caracas en que las relaciones exteriores deben basarse en la igualdad soberana, el respeto mutuo y la no injerencia en asuntos internos.
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