El Banco de México (Banxico) anunció una pausa en el ciclo de recortes y mantuvo sin cambios la tasa objetivo en 7 pór ciento, luego de una racha de disminuciones consecutivas.
La decisión, explicó el banco central, busca ser congruente con la lectura del panorama inflacionario, que ha mostrado señales de repunte y mayores riesgos en el corto plazo.
En términos prácticos, Banxico está enviando un mensaje de cautela: antes de seguir abaratando el costo del dinero, prefiere confirmar que la trayectoria de la inflación se encamine con firmeza hacia el objetivo, especialmente cuando se combinan presiones internas y un entorno externo más incierto.
Tensiones comerciales e inflación: el contexto que pesa en la decisión
La pausa ocurre en un momento en el que los mercados han estado sensibles a tensiones comerciales y a factores que pueden mover precios (tipo de cambio, energía, costos de importación y expectativas).
Con la inflación mostrando resistencia, Banxico opta por no acelerar recortes que pudieran interpretarse como un relajamiento prematuro.
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¿Qué significa para créditos, hipotecas y consumo?
Mantener la tasa en 7 por ciento suele traducirse en que no habrá un alivio inmediato (o tan rápido) en el costo del financiamiento. Para hogares y empresas, esto puede reflejarse en:
- Créditos bancarios (personales, nómina, automotrices): tasas más estables, sin una baja automática.
- Tarjetas: los intereses tienden a seguir altos, porque suelen reaccionar lento y con márgenes amplios.
- Hipotecas: el impacto depende del producto; en nuevos créditos, el nivel de tasas se mantiene como referencia para ofertas y competencia.
- Empresas: la pausa puede retrasar una reducción adicional del costo financiero, sobre todo en créditos ligados a tasa variable.
¿Qué sigue en la ruta de Banxico?
La señal principal es que Banxico se moverá con mayor prudencia y condicionará próximos recortes a una mejora más clara en inflación y expectativas.
La tasa se mantiene como ancla para contener presiones de precios, mientras el banco central evalúa si los riesgos se disipan o se intensifican.
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