Dámaso López Serrano, conocido como “El Mini Lic” y ex operador del Cártel de Sinaloa, podría enfrentar una eventual deportación a México en los próximos años, luego de recibir una nueva sentencia en Estados Unidos por delitos relacionados con el tráfico de fentanilo.
El pasado 4 de febrero, una corte estadounidense dictó una condena de cinco años de prisión contra López Serrano por haber intentado introducir fentanilo al país, además de imponerle un periodo adicional de cinco años bajo libertad supervisada. Con esta resolución, el narcotraficante suma ya dos sentencias criminales en territorio estadounidense.
Condena por fentanilo y posible deportación
Aunque el ex integrante del Cártel de Sinaloa es requerido por autoridades mexicanas desde 2020, su retorno no es automático. La decisión final sobre una eventual expulsión recaerá en el Departamento de Seguridad Interna (DHS), encargado de los procesos migratorios.
En México, López Serrano enfrenta señalamientos graves, entre ellos la presunta orden para asesinar al periodista Javier Valdez, fundador del semanario “Ríodoce”, crimen ocurrido en mayo de 2017. Sin embargo, Washington ha rechazado su deportación debido a que mantiene el estatus de testigo protegido.
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El Mini Lic, hijo de El Licenciado, se declara culpable de tráfico de fentanilo en corte de Virginia
Un historial criminal que se extiende por años
El Mini Lic se entregó a las autoridades estadounidenses en 2017 y un año después aceptó su responsabilidad por tráfico de cocaína, heroína y metanfetamina en California. Tras cumplir parte de su condena, recuperó su libertad en 2022 y se trasladó a Virginia.
No obstante, en diciembre de 2024 volvió a ser detenido mientras aún se encontraba bajo supervisión judicial. Esta vez, el caso se relacionó con negociaciones para traficar fentanilo hacia California.
Investigación del FBI y redes de distribución
De acuerdo con documentos del proceso, López Serrano habría iniciado contactos desde septiembre de 2024 para coordinar envíos de fentanilo, apoyándose en personas que operarían en el sur de California. Parte de las conversaciones fueron sostenidas con un informante confidencial del FBI, quien se hizo pasar por traficante.
El plan incluía obtener ganancias mediante la distribución de la droga y financiar operaciones a través de la venta de propiedades familiares en México. Finalmente, el FBI realizó una operación controlada que derivó en su captura y la de uno de sus colaboradores.
Un caso con implicaciones binacionales
La nueva condena mantiene abierto el debate sobre el futuro legal de López Serrano, cuya situación combina procesos penales en Estados Unidos, acusaciones pendientes en México y su papel como colaborador protegido. Su posible deportación, aunque lejana, podría reactivar uno de los casos más emblemáticos de violencia contra periodistas en el país.
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