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Opinión

Todo es Personal en Yucatán

EL DESCARTE Y el bueno. En Palacio Nacional ya empezaron a pasar lista… y también a tachar nombres. Cuentan que, en una reunión reciente –de esas donde no se levanta minuta, pero sí ánimos–, a Rommel Pacheco le habrían puesto el freno: no será candidato. Así, sin anestesia.

El mensaje no fue público –ni lo será–, pero sí lo suficientemente claro c o m o p a r a que empiece a recalibrar expectativas. Porque una cosa es la popularidad y otra, muy distinta, el visto bueno del partido. Dentro de Morena nunca terminó de cuajar del todo. Su llegada, más mediática que orgánica, siempre generó ruido entre quienes sí han picado piedra en el movimiento. Hoy, ese ruido pesa más que sus números.

En paralelo, el nombre que comienza a sonar –ya no en pasillos, sino en mesas donde sí se decide– es el de Óscar Brito. A diferencia de otros, Brito no necesita presentación interna: es de casa, tiene estructura y, sobre todo, disciplina. Tres cualidades que, en estos tiempos, valen más que cualquier encuesta.

La instrucción es clara: menos improvisación y más control político. Y en esa lógica, Brito ya no es sólo aspirante… es proyecto. Falta tiempo, sí. Pero también dicen que cuando te dicen “no es tu momento”… en realidad ya te dijeron todo.

MIENTRAS TANTO, AUNQUE la convocatoria formal no ha visto la luz, en Morena ya se mueven como si el reloj electoral estuviera en cuenta regresiva. Aspirantes a diputaciones locales, alcaldías y posiciones federales han comenzado a tomar un curso en materia electoral que, dicen, será requisito indispensable para competir.

Oficialmente, el curso no existe, pues el Comité Ejecutivo Estatal de Morena en Yucatán y su presidente no lo han informado; sin embargo, desde la Secretaría General, que dirige Marlene Martín Gío, y la Secretaría de Organización, a cargo de Julio Ytzá Martín, extraofi cialmente ya se sabe que tomar este curso es el primer fi ltro, pues nadie quiere que se cometan errores por falta de preparación en el tema electoral. Esa matrícula, nos dicen, vale oro.

Y EN OTRO frente, el que no pierde el tiempo es el senador Jorge Carlos Ramírez Marín. Desde que tomó el control de la dirigencia estatal del Partido Verde, se ha dedicado a tejer –con método– una estructura que combina pragmatismo puro y vieja escuela: primero, “palomear” a sus alcaldes para asegurar reelecciones; después, ir por cuadros priistas desencantados, a quienes ofrece candidaturas competitivas; y, finalmente, abrir la puerta a alcaldes de otros partidos dispuestos a cambiar de camiseta si eso les garantiza continuidad.

Ahí están los casos que empiezan a circular: la renuncia de la exalcaldesa de Conkal al PRI, Hiselle Díaz del Castillo, continúa generando ámpula en la cúpula del partido, y el dirigente estatal del tricolor, Gaspar Quintal Parra, señaló que quienes abandonan la militancia es “porque tienen cola que les pisen”.

Nuestras fuentes comentan que otro ejemplo es el de Muna, como caso de operación quirúrgica, donde ya se negocia la permanencia de Carlos Ayuso Vera, de Nueva Alianza, bajo nuevas siglas para la reelección de 2027. La red, nos cuentan, ya se está tejiendo desde la CDMX.

EN PROGRESO, DONDE las olas suelen anunciar cambios antes que las tormentas, empieza a tomar forma una definición que no ha sido anunciada… pero ya se comenta en voz baja: todo indica que Lila Frías Castillo será la carta de Erik Rihani González para la alcaldía del puerto. Nos cuentan que, tras el trato que recibió en el fallido evento de la “Unidad” panista, Rihani habría asumido una realidad incómoda: la dirigencia estatal lo dejó solo. Solo para operar, solo para negociar… y solo para sostener un municipio donde, dicen, nada se mueve sin el visto bueno de los gobiernos estatal y federal.

En ese contexto, la decisión –nos dicen veteranos empresarios pesqueros de Progreso– deja de ser ideológica y se vuelve estratégica. Porque Lila no es una improvisación: es una relación de años. Amigos desde la primera juventud, han compartido no sólo espacios políticos, sino también agenda pública y territorio.

Y en Progreso, donde Mauricio Vila derrochó recursos para que Julián Zacarías se reeligiera –y no tanto para Erik Rihani–, eso pesa más que cualquier encuesta. Y pesa más cuando nadie le garantiza la defensa de su gestión cuando fi nalice la alcaldía en el Palacio Municipal.

De hecho, ambos han venido construyendo –sin aspavientos– una agenda coordinada en la zona costera. Ahí están los eventos: presencia conjunta en el “Renacer de la Costa Yucateca” y en el Festival del Coco en marzo pasado, acompañando al Gobernador; programas sociales como Pintemos Juntos Chicxulub, impulsado desde el DIF estatal; y el trabajo con el sector pesquero, con entrega de motores y equipos para sostener la economía del mar. Para los progreseños eso no es casualidad: es alineación.

Así, mientras en Mérida las defi niciones se entrampan en grupos y egos, en Progreso la ruta parece más clara: construir desde la cercanía, no desde la imposición, algo que el propio gobernador Huacho Díaz ha logrado encaminar de manera asertiva.

Nos cuentan que, en el puerto, las familias dominantes y los empresarios del ramo pesquero y aduanero saben que, a pesar de la indiferencia del panismo estatal, Erik Rihani cuenta con el respaldo de la sociedad progreseña ante la falta de apoyo institucional de su partido. Y que, al fi nal, la transición será tersa y calmada.

HACE UNAS SEMANAS platicamos en esta columna de las múltiples renuncias ocurridas en el Comité de Participación Ciudadana del Sistema Estatal Anticorrupción, producto de una reingeniería presupuestal que impactó los sueldos. Pues resulta que, ni tardo ni perezoso, quien fue arropado con chamba fue Eduardo José de Jesús Alvizo Perera, colocado estratégicamente en la paramunicipal Servilimpia.

Esto ocurre, curiosamente, luego de que en dicha dependencia se detectaran faltantes y posibles actos de corrupción desde la administración de Renán Barrera. Nuestras fuentes confirman que esta incorporación responde a la necesidad de “cuidar” los pagos a proveedores, los cuales –según señalan– se gestionan desde instrucciones centrales del Palacio Municipal para saldar favores políticos a través de la mencionada dependencia, específicamente desde la Coordinación General de Buen Gobierno.

“Vino a cuidar el changarro para que siga fluyendo la corrupción y se maquillen cifras, no como lo hicieron anteriormente”, mencionan nuestros informantes.

SIN LUGAR A dudas, estos primeros meses de la nueva conformación del Colegio de Abogados han sido fatídicos. En semanas pasadas, cometieron un error garrafal al criminalizar la marcha feminista del 8 de marzo.

Y en días recientes, publicaron con bombo, platillo e incluso con costo, la participación como ponente en una conferencia organizada por dicho colegio de la polémica María Fernanda Vivas Sierra, directora del Centro de Conciliación Laboral de Yucatán, quien se ha visto envuelta en escándalos por no contar con cédula profesional ni título para ejercer el cargo, carecer de experiencia para desempeñarlo y, por si fuera poco, atemorizar y dar de baja a empleados que no se quieran afi liar o acudir a eventos de Morena, situación que se volvió viral hace algunos meses. Todo ello, sin menoscabo de las arbitrariedades que, según versiones, se llevan a cabo en dicha dependencia estatal.

“Se nota la falta de capacidad política de quienes conforman el colegio y se está volviendo pasarela de políticos: primero Ermilo Barrera, secretario de Fomento Económico, que para empezar ni abogado es; y luego Vivas Sierra, que tanto daño le ha hecho al gremio jurídico”, mencionan nuestras fuentes, asombradas por el papel de esta nueva directiva, que ha tenido que asumir el costo de los comentarios negativos en redes sociales.

Todos los días todo es personal.