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Quintana Roo

Sube la venta de pavos y gallinas

Por Yolanda Gutiérrez

En vísperas de Navidad, incrementa la demanda de pavos y gallinas vivas en la Supermanzana 66, donde tradicionalmente se instalan por estas fechas los informales de aves; algunos trabajan habitualmente en la zona, mientras que otros aprovechan las fiestas decembrinas para comercializar lo que se convertirá en el plato principal de la cena y el “recalentado”.

Y aunque muchas familias recurren a los supermercados para adquirir los pavos o cambiar los vales que les entregan en sus centros laborales por un ave congelada y ya lista para su preparación, aún hay personas que prefieren comprarlos vivos porque se trata de animales criados en corral, cuya carne es mucho más sabrosa de la de los pavos de granja.

Tradicionalmente, los vendedores de pavos que por lo general viajan desde pueblos de Quintana Roo y Yucatán con la intención de comercializar las aves engordadas durante todo el año entre la ciudadanía de Cancún, se asentaban en las calles adyacentes al Crucero, donde ya todo el mundo sabía su ubicación.

Antes acaparaban inclusive el estacionamiento de la escuela primaria y, ante el gran número de venteros, otros no tenían más remedio que rentar un espacio en los porches de las casas ubicadas en la zona, donde ofrecían las aves a los viandantes.

Pero año con año su número fue disminuyendo y en este diciembre sólo se apreciaron a dos o tres informales que, contrario a los otros, sólo vienen a Cancún por estas fechas para no regresar hasta el siguiente año.

“La venta ha bajado en comparación con años pasados, primero porque no hay dinero, la gente tiene otras prioridades y segundo, porque a muchas personas les regalan un pavo en sus empresas y se ahorran el comprarlo, naturalmente esto influye en las ventas pero creo que los trabajadores tienen derecho a ese regalo, bastante se rompen el lomo todo el año”, expresó uno de los venteros, quien desde hace diez años ocupa un pedazo de banqueta con su mercancía viva.

Agregó que, no obstante, no puede quejarse en virtud que la demanda incrementó desde mediados de la semana y aún quedan las personas que compran un pavo para despedir el año.

“Los pavos tienen un costo de 400 a 600 pesos y las gallinas de 130 a 140 pesos, aunque siempre se acepta el regateo; las gallinas salen más rápido porque ahora la gente ya no tiene dinero para comprar un pavo bien cebado”.

Por su parte, un matrimonio que acudió a comprar un pavo al Crucero, comentó que prefiere adquirir un ave viva, con todo el inconveniente que representa sacrificarla y aliñarla, antes que un pavo de supermercado.

“Estos que se venden en la calle son de corral y están alimentados con maíz, masa y hierbas naturales, por lo que tienen mucho más sabor que los de granja, que son engordados con alimento industrial; cierto que están más caros pero bien merece la pena el sacrificio”.

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