Más de 110 edificios del fraccionamiento Corales, en la Supermanzana 77 de Benito Juárez, se mantienen bajo vigilancia preventiva debido al riesgo que representan sus instalaciones eléctricas deterioradas ante el incremento en el consumo de energía durante la temporada de calor, lo que podría derivar en cortocircuitos o incendios.
Autoridades de Protección Civil emitieron 118 exhortos dirigidos a residentes y condóminos para advertir sobre la urgencia de revisar y dar mantenimiento a los sistemas eléctricos, principalmente en inmuebles antiguos donde se identificó desgaste en cableado y conexiones que ya operan al límite de su capacidad.
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Las notificaciones fueron entregadas con el objetivo de alertar sobre los peligros asociados al aumento en el uso de ventiladores, aires acondicionados y otros equipos eléctricos que elevan la carga en redes envejecidas. Esta situación incrementa la probabilidad de fallas técnicas y siniestros dentro de los edificios.
El director general de Protección Civil en Benito Juárez, Antonio Riveroll, informó que el operativo desplegado en la zona tiene un enfoque preventivo y de concientización, por lo que se optó por comunicar directamente a los habitantes la necesidad de realizar mantenimiento correctivo en las instalaciones eléctricas y en las áreas comunes de los inmuebles.
Aunque también se detectaron daños estructurales en algunos edificios, el riesgo inmediato está relacionado con el aumento en la demanda de energía durante estos meses, lo que somete a mayor presión la infraestructura.
Crisis histórica
Esta emergencia se sustenta en un deterioro histórico. El complejo fue erigido en 1991 por el llamado “Banco Obrero” sobre terrenos ganados al manglar, cuando Cancún era el segundo destino turístico solo detrás de Acapulco. Hoy, tras 35 años, el 40% de los edificios presentan daños críticos y desde 2015 el Colegio de Ingenieros ya había determinado que al menos 20 eran inhabitables.
Vecinos como Alfonso, quien ha invertido 35 mil pesos en interiores y 15 mil en escaleras, señalan: “Fueron edificios de bajo costo, y ahora cada quien es responsable de por lo menos su espacio. El gran problema es el edificio en sí que tiene grandes daños, y hasta donde tengo conocimiento no han venido las autoridades a evaluar una situación de riesgo”.
En la calle 2 sur, familias han tenido que invertir 150 mil pesos en grava, cemento y varilla para sus accesos, pero Emilio señaló que la presencia de invasores frena la cooperación.
Mientras Karumy ha desembolsado 70 mil pesos para sanear techos, la situación en zonas como Tabachines se complica con drenajes rebosados y calles convertidas en un “caniquero”, problemática que ya fue reportada al director de Aguakan, Rangel Merkley, sin éxito alguno.