Ante la llegada de los días fríos en Chetumal, habitantes de colonias precarizadas como los pobladores de Mártires de Antorchistas han pasado soportando las bajas temperaturas, principalmente los menores, debido a que habitan en viviendas de madera o híbridas, en las que el aire gélido se cuela fácilmente, sin que cuenten con suficientes recursos económicos para solventar la situación.
En una colonia de las afueras de la ciudad y más cercana al ejido de Calderitas, donde se contrasta la existencia de casas de madera, palitos o lámina, también se encuentran casas de concreto incluso de dos plantas, de modo que no a todos los colonos les ha pegado el frío por igual, pues mientras algunos se resguardan en sus casas con las ventanas completamente cerradas, otros padecen las noches frías sintiendo el viento helado que entra por las ranuras de sus casas, sin tener suficiente ropa para abrigarse.
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“Yo siento mucho frío”, confiesa una menor que vive en la humilde casa de su abuelita, que tiene partes de concreto y otras de palitos, mientras la señora Angelita que se encarga de cuidarla no cuenta con un peso para solventar la situación porque debido a sus dificultades para hablar y caminar ya no puede trabajar, y su hijo que le cobra su pensión de adultos mayores no le da el dinero, sino que se lo queda para él y su actual familia, de modo que se encuentran “a la buena de Dios”, porque las autoridades municipales no llegan hasta allá.
Siendo la misma situación para otros habitantes que cuentan con viviendas sólo de palitos o de madera, que usan láminas para cubrir la parte de enfrente de sus casas a modo de barda, quienes quedan expuestos a la frialdad de las noches, sobre todo en una zona donde se alterna el monte con las casas, lo cual provoca que el frío se intensifique.
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Incluso las mascotas padecen las inclemencias del tiempo, ya que por el camino se observan perros acostados hechos bolita en los espacios donde les da el sol para no sentir las calles o la tierra helada, que ni siquiera se levantan a ladrar o perseguir coches o bicicletas.
Una realidad que contrasta ampliamente con colonias más céntricas de la ciudad capital en las que la mayor parte de las casas son de material con ventanas que pueden cerrarse para que el frío no entre a las viviendas y los habitantes cuentan con más recursos económicos, donde las autoridades municipales sí hacen presencia y limpian las calles de manera constante, con lo que se evita que se incremente la sensación de frío.