Yucatán

El tesoro de Chocholá: la Virgen de la Purísima Concepción oculta por medio siglo que volvió a su altar

Chocholá mantiene su fe a la Virgen de la Purísima Concepción, siendo Reina y Señora del municipio.
Recuerdan el día en el que la imagen de la Virgen fue resguardada durante la persecución de 1916
Recuerdan el día en el que la imagen de la Virgen fue resguardada durante la persecución de 1916 / Especial

En el corazón de este antiguo pueblo maya, un relato del pasado vuelve a cobrar vida: el hallazgo de la imagen sagrada de la Virgen de la Purísima Concepción, que permaneció oculta por más de medio siglo, conocida entre los pobladores como el tesoro de Chocholá.

En entrevista con POR ESTO!, José Iván Borges Castillo, testigo y narrador de las tradiciones del pueblo, rememoró una historia que ha trascendido generaciones y que se remonta al año 1916, cuando Yucatán vivió una etapa oscura marcada por la persecución religiosa.

Durante ese período, soldados enviados por el gobierno recorrieron los pueblos del estado con la orden de eliminar toda manifestación religiosa, especialmente aquellas imágenes y objetos considerados sagrados. Chocholá no fue la excepción.

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Según la tradición oral, al enterarse de la inminente llegada del ejército, un devoto feligrés, cuya identidad se desconoce hasta hoy, tomó una decisión desesperada, pero valiente: retiró del altar principal del templo la imagen de la Virgen de la Purísima Concepción y la colocó dentro de un baúl. Ante la imposibilidad de sacarla del recinto, debido a la vigilancia militar en el Centro del pueblo, cavó una fosa dentro de un anexo del templo y la enterró ahí, escondiendo así su tesoro más preciado.

Cuando los soldados finalmente entraron al templo, no hallaron rastro alguno de la sagrada imagen. El altar permaneció vacío por décadas, y la comunidad, creyendo que había sido destruida o saqueada, se resignó a su pérdida. En señal de fe compartida, los pobladores comenzaron a venerar, cada año, la imagen de la Virgen traída del cercano pueblo de Bolón, hasta que la historia dio un giro inesperado.

Fue en el año 1973, cuando el entonces párroco Alberto Ruiz Azcorra, en plena labor de restauración del templo con apoyo de los vecinos, descubrió un antiguo baúl enterrado bajo el piso. Al abrirlo, los presentes no podían creer lo que veían: la imagen original de la Virgen de la Concepción, intacta, como si el tiempo y la tierra la hubieran protegido milagrosamente.

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La noticia corrió como fuego entre la comunidad. Con profundo júbilo, la imagen fue restaurada, vestida nuevamente y devuelta a su altar, reanudando así un culto que por más de 50 años había estado silenciado. Tres años después, en un acto de gratitud y devoción, el pueblo organizó su coronación diocesana, llevada a cabo el 6 de diciembre de 1976 por el entonces arzobispo de Yucatán, Manuel Castro Ruiz.

Desde entonces, la imagen rescatada es venerada como la Reina y Señora de Chocholá, patrona de un pueblo que no olvidó su fe, ni siquiera bajo la sombra del miedo y la represión. El templo, ahora conocido como la parroquia de la Inmaculada Concepción, sigue siendo un lugar de encuentro para quienes desean rendir tributo a esta historia de resistencia espiritual.

Hoy en día, muchos recuerdan con cariño al padre Alberto Ruiz Azcorra, cuya dedicación y entrega no sólo devolvió a Chocholá su imagen sagrada, sino también su identidad espiritual. Gracias a él y al pueblo que lo acompañó, la historia de el tesoro del pueblo sigue viva.