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Yucatán

“Pensé que enfermarse de cáncer es de plano perder la vida”: el testimonio que marcó el miedo inicial y la lucha de un sobreviviente de 19 años en Yucatán

Jesús Zavala Yamá, un joven de 19 años, es uno de esos guerreros que, años después de su diagnóstico y tratamiento, ha conseguido recuperar su autonomía..

Jesús, un joven sobreviviente de este mal, comparte su testimonio y motivación para dar la batalla
Jesús, un joven sobreviviente de este mal, comparte su testimonio y motivación para dar la batalla / Especial

Para muchas personas, hablar de cáncer infantil es un escenario sinónimo de muerte. Sin embargo, no todas las historias detrás de este padecimiento terminan de forma fatal. Jesús Zavala Yamá, un joven de 19 años, es uno de esos guerreros que, años después de su diagnóstico y tratamiento, ha conseguido recuperar su autonomía.

En el marco del Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer Infantil (se conmemora cada 15 de febrero), Jesús comparte su testimonio como sobreviviente de esta enfermedad, experiencia que, asegura, transformó su vida y la de su familia.

Me diagnosticaron cáncer a los 12 años. Era un chico que vivía normal”, relató. Todo comenzó con un golpe en la nariz que derivó en una hemorragia que no se detenía. En un primer momento, explicó, el diagnóstico fue una gripa acompañada de una pequeña fractura nasal.

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Durante semanas recibió tratamiento bajo esa premisa; sin embargo, su salud continuó deteriorándose. “Cada día que pasaba, yo empeoraba. Bajaba mucho de peso, mis ánimos se apagaban”, recordó. Ante la falta de mejoría, maestros y compañeros de escuela ayudaron a su familia a buscar otras opiniones médicas.

Finalmente, fue canalizado al área de oncología, aunque sin un estudio que confirmara el diagnóstico. “Fue un golpe muy inesperado para mi mamá. Ese día se puso a llorar. Sólo me veía y decía que todo iba a estar bien”, narró.

El diagnóstico

Tras varios estudios, los médicos detectaron un linfoma localizado en el paladar izquierdo, el cual obstruía su garganta: un tipo de cáncer poco frecuente y sin un protocolo específico establecido. Jesús recordó que, ante la noticia, su familia pensó lo peor. “Pensamos que enfermarnos de cáncer es de plano que perdamos la vida”, comentó. Incluso, su madre consideró llevarlo a casa ante el impacto del diagnóstico. “Lo primero por lo que optó fue: ‘Si se va a morir, que se muera en mi casa’”.

Tras recibir orientación médica, la familia decidió apostar por la quimioterapia, pese a que el pronóstico no ofrecía garantías.

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Dos opciones, un motivo

“Me dieron dos opciones: el paliativo, que era aguantar el dolor y esperar, o la quimioterapia. Yo les dije: escojan ustedes, yo no pierdo nada”. Antes de iniciar el tratamiento, pudo regresar a casa unos días. Ahí encontró la motivación que, asegura, fue clave para no rendirse. “El motivo que tuve para no rendirme fueron mis hermanitos”.

El caso de Jesús se enmarca en una problemática que, aunque poco visible, mantiene una incidencia constante. En México se estima que se registran de 11 a 18 casos de cáncer pediátrico por cada 100 mil habitantes, lo que representa entre 4 mil y 7 mil casos nuevos cada año, aunque no existen cifras exactas consolidadas a nivel nacional.

A nivel mundial, de acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), al menos 300 mil niños y adolescentes son diagnosticados anualmente con algún tipo de cáncer. Especialistas han señalado que la detección oportuna y el acceso a tratamiento adecuado incrementan significativamente las posibilidades de supervivencia, particularmente en países con sistemas de salud fortalecidos.

Jesús subrayó la importancia de no minimizar síntomas persistentes y de insistir en estudios cuando las señales de alarma continúan.  Destacó que su historia puede servir como ejemplo para evidenciar que sobrevivir a esta enfermedad es posible, que el acompañamiento familiar, la información y la atención médica especializada pueden marcar la diferencia frente al cáncer que, aunque silencioso, no siempre es sinónimo de un desenlace fatal.