Uno de los grandes misteriosos de la aviación yucateca, yace en el corazón de la Reserva de la Biosfera de Celestún, situada al Poniente de Yucatán, cerca de la frontera con el estado de Campeche. A 17 kilómetros del puerto de Celestún, entre ciénagas, densos manglares y selva, se encuentran los restos de un Douglas DC-3, que se presume perteneció al capo Pablo Escobar.
De acuerdo con registros, la aeronave, que realizaba un vuelo ilegal, se desplomó pocos minutos después de las 5:00 de la tarde del 17 de agosto de 1966, impactándose en el corazón del Área Natural Protegida. Reportes históricos indican que en el avión viajaban dos personas, de las que se desconoce si lograron sobrevivir.
En 2019, integrantes de la empresa GL Drone, lograron sobrevolar un vehículo aéreo no tripulado sobre los restos del avión, constatando que la compuerta ubicada sobre la cabina, no se encontraba en su lugar, situación que alimentó la hipótesis de que los tripulantes pudieron haber sobrevivido al siniestro.
Aunque el caso se asocia con el capo colombiano, se debe destacar que el periodo de máximo poder del narcotraficante llegaría más de una década después, entre 1980 y 1993, año en que fue abatido. El apodado "Zar de la Cocaína" tenía 17 años cuando el Douglas DC-3 cayó en la reserva, hecho que lo desmarcaría de cualquier relación con el avión.
¿El fuselaje tiene impactos de bala?
Recientemente, el grupo "Exploradores del Sureste", logró llegar, una vez más, al sitio en donde se ubica el avión. Mediante diversos videos, difundidos en redes sociales, mostraron el camino que conduce hacia la aeronave, recorrido que tiene una duración de dos a tres días. Para lograr el objetivo fue necesario pernoctar en distintos puntos del trayecto.
Al alcanzar el sitio en donde se encuentran los restos, lograron ingresar y documentar el interior. En la cabina destaca el parabrisas manchado de lo que parece ser sangre, mientras los instrumentos de vuelo lucen con evidente desgaste tras el paso de las décadas. Sin embargo, uno de los aspectos que más llama la atención son los probables impactos de bala.
El avión, rodeado de vegetación alta, presenta diversos orificios, que de acuerdo con los exploradores, corresponden a un arma de grueso calibre, aunque esto no ha sido confirmado por especialistas. Lejos de esclarecer el origen de la aeronave, la evidencia impulsa la duda y alimenta el misterio.