La selva de Yucatán aguarda misterios, ocultos entre la densa vegetación y al resguardo de serpientes venenosas, que esperan por ser descubiertos. Es el caso de Kuunche Pich, zona arqueológica situada en el sur del estado, cerca de la ruta Puuc, enclavada en un área de difícil acceso y con presencia de cerros.
Mediante redes sociales, integrantes de la agrupación "Exploradores del sureste", compartieron la travesía a la que se enfrentaron el pasado domingo 5 de abril, para lograr llegar al apartado punto, misión que habían intentado en el año 2024, sin lograr resultados positivos. Esta situación representaría un impulso para concluir la jornada de forma exitosa, a pesar de las dificultades.
Primeras complicaciones
Una vez que el recorrido dio inicio, en punto de las 9:00 horas, según informó el usuario Ubk Yucatán, integrante de la expedición, los exploradores se enfrentarían a la primera complicación: ascender los cerros cargando peso. Al menos uno de ellos contaba con equipo de grabación, lo que representó una dificultad al momento de desplazarse entre el monte.
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El primer momento crítico llegó cuando el internauta antes mencionado resbaló y se cortó la mano con su propio machete. "Al llegar a cierto punto, escuché un gruñido, por lo cual regresé con mis compañeros, pero por desgracia resbalé con el machete, cortándome parte de mi mano derecha", relató.
Entre nauyacas y serpientes de cascabel
El expedicionario reveló, que antes de internarse en la selva, un poblador de la zona les advirtió que estaban por ingresar al hábitat de la nauyaca, serpiente venenosa de gran tamaño, considerada de alto peligro, debido a su potente veneno y a su carácter nervioso, que la vuelve agresiva al sentirse amenazada.
Sin embargo, la cuatro narices, como también es conocida la especie, no sería la única amenaza en la zona. Ubk Yucatán, compartió que luego de que otro integrante de la misión (Atanque 2), le vendera la mano, tras resultar herido, se encontraron con piel de serpiente de cascabel, otro de los vipéridos presentes en áreas selváticas del estado.
¿Una botella de los años setenta?
Mientras avanzaban hacia su objetivo, el grupo localizó una antigua olla, que se encontraba a un costado de una botella de refresco, que según se señaló, pudo corresponder a los años setenta u ochenta. El hallazgo sirvió como prueba para entender, que quizá, pasaron varias décadas para que otras personas llegaran hasta ese lugar.
Fue en ese punto del camino que la selva comenzó a mostrarles los primeros vestigios de la antigua ciudad maya, como si se tratara de una especie de recompensa. "Con nuestro avance llegamos a los primeros vestigios, por lo cual sabíamos que estábamos por buen camino", escribió el explorador.
La llegada a Kuunche Pich
Luego de recorrer más de tres kilómetros, trayecto que se prolongó por al rededor de cinco horas, los exploradores lograron llegar a las ruinas. Los restos de lo que posiblemente fue un palacio se alzaban ante su vista, descubrimiento que causó impresión entre los presentes. Además, se encontraron con rocas talladas, hecho que calificaron como "poco común" durante sus exploraciones.
La jornada concluyó a las 18:00 horas, pocos minutos antes de que la noche se apoderada del ambiente. La conclusión de la "hazaña" no fue fácil, ya que el tramo final de la misión estuvo marcado por un extravío, que afortunadamente logró ser corregido. "En total caminamos como un aproximado de 9 horas", concluyó el testimonio.