Tras cinco días de intensas pero infructuosas labores de búsqueda en el monte, la localización de Juan Diego Poot Cetina, de 30 años de edad, ha tomado un giro desconcertante, al darse a conocer la noticia del retiro de las brigadas.
Una familiar del joven publicó un mensaje en redes sociales para instar a los colaboradores a pasar por los toldos, ollas y enseres domésticos, confirmando que el campamento de búsqueda fue levantado, pues por ser Viernes Santo no podían quedarse en el monte, según las creencias.
Más tarde, el hermano del extraviado y su padre, don Juan Pech, arribaron al lugar y confirmaron que debían retirarse debido a que es Viernes Santo.
Indicaron que muchas personas acudirían a la iglesia, por lo que ya no habría suficientes voluntarios para continuar la búsqueda en el monte. No obstante, señalaron que recorrerían las calles de la colonia Esperanza, ya que algunos vecinos aseguraron haberle brindado agua y alimento al joven. Sin embargo, esto no se ha confirmado en su totalidad al no haber más pistas.
Hasta el momento, ni la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) ni el ayuntamiento han emitido un comunicado sobre si la suspensión es definitiva o si se trata de un cambio de estrategia tras cumplirse el quinto día de desaparición en una zona de difícil acceso.
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Testimonios
Habitantes aseguran que en el área donde se extravió Poot Cetina ocurren cosas extrañas. De acuerdo con testimonios, en ese tablaje de monte una persona se quitó la vida, otra más desapareció sin dejar rastro y, en ocasiones, se han localizado osamentas. También se reporta que durante la noche se escuchan gritos.
Estos relatos han incrementado el temor entre los pobladores. Brigadistas afirmaron haber escuchado gritos desgarradores en al menos dos ocasiones; sin embargo, al internarse en el lugar, no encontraron a nadie. Asimismo, circula la versión de que fue visto un pequeño ser, identificado como alux, presuntamente robando agua de los recipientes.
Mientras el equipo logístico abandona el lugar, el paradero de Juan Diego Poot Cetina continúa siendo un enigma. Para los habitantes, el caso ha dejado de ser únicamente una labor de búsqueda para convertirse en una historia que refuerza las leyendas sobre los peligros del monte yucateco.