Seis de cada diez viviendas que la industria de la construcción se propuso vender en Yucatán durante el 2026 ya cambiaron de dueño. La Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda (Canadevi) en el estado reportó 4 mil unidades colocadas al corte del 31 de mayo, de una meta anual de 7 mil, un avance que confirma que el mercado sigue en movimiento pero que revela, al mismo tiempo, hacia dónde se está inclinando la demanda: el precio, y no la ubicación ni el tamaño, es hoy el factor que decide una compra.
Mauricio Morales Greene, presidente de Canadevi Yucatán, explicó que las familias yucatecas están siendo más cautelosas al comprometer su patrimonio. La capacidad de pago se convirtió en el filtro principal para decidir qué comprar, y ese filtro favorece de forma clara a las viviendas de menor precio.
El motor del mercado
Los inmuebles con valor inferior al millón de pesos concentran actualmente el mayor volumen de operaciones y de solicitudes de información, un comportamiento que se reflejó en la más reciente Expo Vivienda, donde este segmento acaparó buena parte del interés de los visitantes.
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El fenómeno tiene una segunda cara: es precisamente la vivienda económica la que enfrenta mayor presión por el alza de costos de construcción, debido a que los montos de financiamiento disponibles para ese segmento son más limitados que los de la vivienda media o residencial.
Canadevi confía en que el programa federal Vivienda para el Bienestar pueda aliviar parte de esa presión, al atender directamente la demanda de los compradores de menores ingresos, el segmento que hoy sostiene el ritmo de ventas en el estado.
Más precio, menos velocidad
El panorama cambia a partir del millón de pesos. En el segmento medio –entre 1 y 1.5 millones‒ los compradores comparan más, analizan sus posibilidades financieras y alargan la decisión de compra, por lo que las ventas avanzan a un ritmo menor que en años anteriores.
La misma desaceleración se observa en desarrollos residencial y residencial plus, principalmente en los proyectos verticales, que están tardando más tiempo en colocarse. Para Morales Greene no se trata de una caída del mercado, sino un ajuste provocado por las condiciones actuales de oferta y demanda: “Es un reacomodo natural del sector”, señala el presidente de Canadevi Yucatán
El cambio de fondo es de prioridades: antes de superficie, ubicación o amenidades adicionales, el precio se volvió el factor determinante para cerrar una operación, sin importar el segmento.
Inflación “controlada”
El precio de la vivienda en Yucatán mantiene una tendencia al alza de entre 6 y 7 por ciento anual, un ritmo que el sector describe como estable. “Hay una inflación, yo llamaría controlada. Los acuerdos alcanzados con proveedores y otros integrantes de la cadena de valor local han permitido contener parte de los incrementos en costos de construcción”, afirma Morales Greene
Ese incremento golpea con más fuerza a la vivienda económica, el segmento con menor margen de financiamiento disponible para absorber costos más altos, y es también el segmento que más está vendiendo. La contradicción –el eslabón más barato es también el más presionado‒ es uno de los puntos que definen el mercado inmobiliario yucateco en este momento.
El crédito como palanca
Para la vivienda media, con precios que pueden ubicarse entre 1.5 y 1.8 millones de pesos, el financiamiento del Infonavit continúa siendo una opción relevante, particularmente después de los cambios recientes implementados por el organismo.
Dentro del propio segmento residencial, el foco de la desaceleración está en la vivienda vertical de alto valor: los desarrollos residencial y residencial plus en edificios, más que las casas horizontales, son los que más están tardando en encontrar comprador. Canadevi atribuye ese comportamiento a un reacomodo temporal y no a una pérdida de interés por este tipo de producto, y proyecta que la demanda se reactivará de manera paulatina conforme se estabilicen las condiciones económicas de los compradores potenciales.
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El organismo insiste en que la tendencia general del mercado sigue siendo positiva –de ahí que mantenga la meta de 7 mil viviendas‒ aunque reconoce que algunos nichos específicos muestran un ritmo de desplazamiento más pausado que en años anteriores, particularmente los de mayor valor.
El peso de compradores foráneos
Morales Greene reconoció que existe participación de compradores extranjeros en el mercado residencial del estado, aunque descartó que representen la mayoría. Una parte de esa demanda responde a inversión y segunda residencia –personas que no viven todo el año en Yucatán pero pasan aquí uno o dos meses‒ mientras otra proviene de personas de otros estados de México que buscan establecerse en la entidad.
Para el dirigente empresarial, la certeza jurídica y las condiciones de seguridad mantienen a Yucatán como un destino atractivo para este tipo de compradores, un argumento que la industria utiliza de forma recurrente para explicar el dinamismo del segmento residencial pese a su desaceleración reciente.
La apuesta de fin de año
Pese al ajuste en los segmentos de mayor valor, Canadevi mantiene la expectativa de alcanzar las 7 mil viviendas vendidas en el 2026, una cifra con la que buscaría igualar el desempeño del año anterior. La apuesta del organismo está puesta en el último cuatrimestre del año, periodo en el que históricamente se concentra la mayor parte de las operaciones inmobiliarias en la entidad.
Con base en esa estacionalidad, la directiva del sector confía en que el cierre del ejercicio permita recuperar velocidad en la vivienda media y residencial, y consolidar así la meta trazada para el año.
El reto, sin embargo, es doble: sostener suficiente oferta económica para una demanda que privilegia los precios bajos, incluso cuando ese segmento es el que enfrenta mayor presión de costos, y lograr que la vivienda media y residencial recupere compradores conforme –si acaso‒ mejoren las condiciones generales del mercado.
Un “reacomodo natural”
El discurso de Canadevi describe el momento como un “reacomodo natural” y evita hablar de una desaceleración generalizada del sector. Los propios datos que el organismo ofrece, sin embargo, muestran un mercado con dos velocidades: una vivienda económica que concentra el volumen de ventas pero que absorbe con más dificultad el alza de costos de construcción, y una vivienda media y residencial que, pese a contar con mejores condiciones de financiamiento –incluido un Infonavit sin tope de crédito‒ enfrenta compradores que comparan más y deciden con más cautela.
Esa combinación es la que definirá si Yucatán cierra el 2026 con las 7 mil viviendas que la industria se propuso vender, o si el ajuste que hoy se atribuye a la estacionalidad termina por convertirse en una tendencia de mediano plazo para el mercado inmobiliario del estado.