Con el arranque de la Cuaresma 2026, período religioso de 40 días que tradicionalmente modifica los hábitos alimenticios de millones de católicos en México, los carniceros de Mérida se preparan para un escenario de disminución en la demanda de carne de res, cerdo y, en menor medida, pollo, debido a la preferencia por pescados y mariscos durante los días de abstinencia.
A nivel nacional, este fenómeno se ha mantenido constante: diversos mercados reportan que las ventas de carne pueden reducirse entre 30 y 40 por ciento durante esta temporada, e incluso más en algunos casos, ya que los consumidores optan por otras fuentes de proteína.
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En carnicerías de la capital yucateca, los comerciantes ya comienzan a percibir la tendencia propia de este período. Juan García, propietario de una carnicería ubicada en el Centro de Mérida, comentó a POR ESTO! que los viernes y sábados se nota especialmente la baja en el flujo de clientes, pues muchos prefieren comprar pescados o mariscos en lugar de res o cerdo, por lo que tienen que ajustar el inventario para evitar mermas.
Por su parte, María López, quien atiende una carnicería desde hace más de una década, señaló que “el pollo ha tenido un poco mejor salida que la res o el cerdo, porque algunos clientes lo consideran más aceptable cuando evitan carnes rojas; aun así, la venta sigue siendo menor que en temporadas normales”.
Aunque aún no existen datos oficiales desagregados para Mérida en lo que va de este año —al encontrarse apenas en la segunda semana de Cuaresma—, experiencias de años anteriores y reportes de otros municipios permiten anticipar que la venta de carne de res podría caer entre 20 y 40 por ciento en comparación con semanas fuera de este período.
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En algunas localidades cercanas, se ha observado que ciertas carnicerías optan por no abrir en días de vigilia para evitar pérdidas por productos que no tendrían rotación, situación que se presenta principalmente en comisarías y municipios de la Zona Metropolitana de Mérida, como Ucú, Hunucmá y Conkal.
Esta reducción en el consumo responde a la costumbre de no ingerir carne de animales terrestres durante los días de abstinencia —en especial los viernes y el Miércoles de Ceniza—, lo que impulsa una sustitución hacia pescados, mariscos, productos vegetarianos y legumbres.
Ante este panorama, los carniceros locales han implementado diversas estrategias para mitigar el impacto económico, como el ajuste en pedidos y rotación de inventario, promociones especiales y la oferta de cortes más económicos o productos derivados como longaniza, chorizo y morcilla.