Al presidir la misa de la Vigilia Pascual, el rector del Santuario de San Román Martín Mena Carrillo, pidió a los feligreses a renunciar a satanás y a todas sus obras y a creer en Dios Padre en el hijo y Espíritu Santo, durante la celebración de la Vigilia Pascual en la noche del Sábado Santo, considerada la más importante de todas las celebraciones cristianas, porque conmemora la Resurrección de Jesucristo, bendijo el agua y la renovación de las promesas bautismales.
Mena Carrillo, llamó a los feligreses a mantener la fe y recordó que la Vigilia, significa pasar “una noche en vela”, y rememoró cuando un grupo de mujeres llegan al sepulcro para terminar de embalsamar a Jesús, pero no encuentran su cuerpo.
Luego, un ángel se aparece y les dice: “¿Buscan a Jesús el Nazareno? No está aquí. Ha resucitado. Decidles a sus discípulos que vayan a Galilea y allí lo verán”.
En la Vigilia Pascual se celebra la Resurrección que está adornada por el cumplimiento de todas las profecías y la recuperación vital de la vida de Jesús para no morir jamás, indicó en diálogo con ACI Prensa el P. Donato Jiménez.
“Esta resurrección es la que nos enseña a nosotros, más claramente que nada, el cumplimiento de las palabras de Jesús en nuestra vida. Así como Jesucristo murió y al tercer día resucitó, así el cristiano que muere en Cristo también resucitará al fin de los tiempos.”, indicó el sacerdote.
Al inicio de la vigilia, luego de encenderse el cirio y proclamarse la Resurrección, se recita el “Pregón Pascual”, en él se relata brevemente la historia de la salvación desde la creación, la prueba y caída de Adán, la espera y liberación del pueblo de Israel, hasta la entrega de Jesucristo, quien murió por nuestros pecados y nos lleva a la salvación.
Luego de las lecturas, continúa la Liturgia Bautismal o, por lo menos, la bendición del agua y la renovación de las promesas bautismales.
Finalmente, en la celebración eucarística se entonan los cantos del aleluya. Se vive un ambiente festivo y de alabanza porque se cumplieron las promesas de Dios, especialmente, por haber restaurado su amistad con la humanidad y otorgar la salvación.
Consagración a María de Guadalupe
También, de manera inédita, en este día nos consagramos a Dios, por intercesión de la Virgen de Guadalupe. En medio de la preocupación, nos unimos con alegría y esperanza, para volver a decirle a Dios que Él es el centro de nuestro existir.
Cabe destacar que este domingo 12 de abril 2020 se tocarán “doce campanadas” a las 12.00 horas. Todas las capillas y comunidades religiosas que cuenten con campanas y capillas, háganlo, como signo de la unidad de la Iglesia.
Una vez terminada la doceava campanada, se rezará el Rosario Misionero para pedir por las víctimas del coronavirus y por las consecuencias que vienen. De una manera particular, pedir por el eterno descanso de los casi 60 mil difuntos y por la resignación de sus familias.
El tercer aspecto es la Celebración de la Eucaristía, pidió a los sacerdotes, que esta Misa sea celebrada con especial devoción, dignidad y esperanza. Resaltar los signos de alegría que la misma fiesta ofrece, hacerlo, con todas las indicaciones de ausencia de fieles, a fin de evitar contagios.
Pero con la fe, bien puesta en Dios, de que Él inspirará acciones, a fin de que esta pandemia no cause más sufrimiento, particularmente a los más pobres.
Finalmente, destacó que el último acto será la Consagración a la Virgen María de Guadalupe, ella que se quiso quedar en México y que por casi cinco centurias ha protegido a la Nación mexicana
(Karina Gómez)