Para los apicultores locales el inicio de la castra es un respiro en medio de tantas dificultades económicas, pues ha empezado con buenas cifras que les dan esperanzas y ayudan a solventar gastos.
En Tenabo, por ejemplo, José Guadalupe Molina Caamal afirma que la humedad de la época invernal y la vegetación que fue abundante durante la temporada de floración, permitieron que hoy los panales estén llenos de miel.
En su caso, ya castró aproximadamente 150 kilogramos de sus colmenas, y se vende en un promedio de 28 pesos el kilogramo; lo que representa una derrama de aproximadamente cuatro mil 200 pesos.
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Explicó que, la cosecha no es producto solo de la floración del tajonal, alimento preferido de las abejas; sino también gracias a las flores silvestres como el canchunup, el xtambentún, y los bejucos o enredaderas que se encuentra en lugares donde la vegetación es montes alto y resisten los peligros propios de la actividad, como los incendios y la deforestación.
Indicó que, en la Reserva de la Biosfera de los Petenes se pudo controlar las quemas agrícolas lo que permitió que las abejas sobrevivieran y tuvieran cerca su alimento.
Aclaró que no sacan toda la miel de los panales, sino que dejan “reservas” a las abejas, para que puedan resistir la época de bajas temperaturas.
Otros que van a vender la miel recién cosechada son Lázaro Tun Medina y Braulio Chablé Chi, de Chunkanán, quienes tienen colmenas llenas del dulce, hecho que los anima por obtener buenas ganancias e invertir más en cuadros, cera, alimentación y los viajes para vender la castra.
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La época “mayor” de la cosecha de miel es entre marzo y julio, aunque algunos con mayor fortuna ya iniciaron el año con cifras positivas.
No obstante, el precio es menor, ya que en años anteriores llegó hasta los 35 pesos por kilogramo.
Afirmaron que es un producto espeso y de calidad que es enviado a la ciudad de Mérida, Yucatán, donde les compran toda la miel para exportarla a Europa.
Señalaron que antes vendían a Miel y Cera de Campeche, pero la directiva abandonó a sus socios y no dieron un informe para saber qué paso con sus recursos, hecho que los llevó a buscar otros mercados.