
Un error en la integración de la denuncia evitó que tres taxistas que fueron detenidos el pasado martes tras bloquear el Puente Zacatal, lograran quedar en libertad la noche del pasado miércoles. De acuerdo con los choferes, están organizando acciones legales y acudirán ante instancias en Derechos Humanos contra la acción emprendida por el alcalde Pablo Gutiérrez Lazarus y el director de Seguridad Pública, Vialidad y Tránsito Municipal, Nicomedes de los Santos Ramos, pues aseguran que lo hicieron con el afán de lastimarlos y no de retirarlos del bloqueo, que desde siempre fue pacífico.
Ernesto “N”, Alberto “N” y Juan “N” salieron la noche del pasado jueves sin necesidad de pagar fianza, y es que tras la pugna de un abogado particular ante la Vicefiscalía Regional de Justicia de Ciudad del Carmen, logró que echaran para atrás los dos delitos que les imputaban. Según los taxistas, en la denuncia se indicó que los habían detenido sobre el puente, cuando en realidad fueron aprehendidos sobre la calle 36C, hecho suficiente para que no procediera la acusación y pudieran regresar a casa.
Los taxistas dijeron que, si bien ellos eran los únicos tres a los que pretendían fincarles responsabilidades como “escarmiento”, las cosas no se van a quedar así, pues uno de sus compañeros que no fue detenido pero sí lesionado, emprendería acción legal.

Este es el caso del taxista José David Pech Pech, conocido como “Dante”, quien denunció públicamente haber sido víctima de agresiones directas que no eran para dispersarlo, sino con la intención de lesionarlo. Por ello, señaló directamente al edil y al titular de la Policía, De los Santos Ramos, como responsables de lo que pueda sucederle, pues además ha recibido amenazas. Pech Pech mostró lesiones que, asegura, le fueron provocadas por petardos lanzados de manera directa por elementos antimotines.
“Me prendieron de frente con dos petardos, imagínense si me hubiera caído en la cara, ahí me dejan tirado. Por eso hago responsable a Nicomedes y a Pablo Gutiérrez, porque ellos dieron la orden”, denunció.
El trabajador del volante calificó lo sucedido como el resultado de la falta de atención de la Agencia Reguladora del Transporte del Estado de Campeche, y de la complacencia de las autoridades municipales ante el problema del transporte ilegal.
Asimismo, aseguró que ha recibido amenazas telefónicas, lo que refuerza su temor por su seguridad personal.
“Yo no soy un delincuente, soy un trabajador. Nos tratan como perros y muertos de hambre, cuando ellos viven de nuestros impuestos. No somos llorones, estamos peleando lo que nos corresponde, la legalidad”, enfatizó.
El taxista rechazó la versión oficial que asegura que no hubo lesionados durante el operativo, afirmando que su caso es prueba de lo contrario.