Pedro de la Hoz
Es posible que Matanzas, la ciudad cubana orillada en el litoral norte de la isla, sea para los lectores de mis artículos en POR ESTO! no mucho más que la venerable urbe donde nació el danzón, ese patrimonio compartido entre la isla y México, y cobró vuelo el complejo de la rumba. Los que van en plan turístico la identifican como estación de tránsito hacia y desde la fabulosa playa de Varadero.
Desde la medianía del siglo XIX la ciudad es conocida como la Atenas de Cuba, dado su desarrollo cultural. Por cierto, el poeta Roberto Fernández Retamar, al poner en solfa la grandilocuencia de ese giro retórico, declaró alguna vez si no era también pertinente llamar a Atenas la Matanzas de Grecia. Ingenio literario aparte, lo cierto es que Matanzas cuenta con un potencial artístico y espiritual que rebasa con creces las referencias danzoneras y por estos días se manifiesta en la inminente acogida de la XIII Bienal de La Habana, el más importante foro internacional de las artes plásticas que tiene lugar en Cuba.
Esta Bienal, que por razones coyunturales y logísticas comenzará hoy viernes 12 de abril, cuatro años después de su última convocatoria, reunirá a más de 300 artistas de 52 naciones y saldrá por primera vez de La Habana, para instalarse, además de Matanzas, en Cienfuegos, Pinar del Río y Camagüey.
En Matanzas, la anfitriona será una matancera próxima a los 60 años de edad que reside y trabaja en los Estados Unidos, María Magdalena Campos. Formada en escuelas cubanas y ella misma profesora durante un tiempo del Instituto Superior de Arte, halló desde los años 90 en Boston plaza para el crecimiento de su trabajo artístico y también el amor. Su pareja, Neil Leonard, destacado compositor, saxofonista y pedagogo, dirige el Instituto Interdisciplinario de las Artes en el prestigioso Berklee College of Music.
En Cuba se dio a conocer en los años 80 por una obra visual vinculada al discurso de género. Una vez en Estados Unidos derivó hacia temas relacionados con la trata transatlántica de esclavos, las plantaciones cubanas, los cruces entre las prácticas religiosas católicas y la santería y las rebeliones populares.
Una de sus realizaciones avaladas por la crítica fue la que llevó a Documenta 14, en la ciudad alemana de Kassel, y a la que incorporó la banda sonora concebida por su esposo Neil: La ira de Changó y Zeus, modelo de reflexión cultural.
El proyecto que pondrá en marcha en Matanzas durante la Bienal se titula Ríos intermitentes. El núcleo central se situará en el antiguo Palacio de Justicia, donde funciona la Oficina del Conservador de la Ciudad, que albergará dibujos, pinturas, esculturas, fotografías, de parte de los 175 artistas invitados, entre estos 64 procedentes de Estados Unidos, Colombia, Italia, Pakistán, Costa Rica, Jamaica, Francia, Egipto, México y Etiopía. En otros espacios, el cine Velazco, el teatro Sauto, el paseo de la calle Narváez con sus estudios y talleres artísticos, las galerías Esquerré y Génesis, la sede provincial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y el Museo Palacio de Junco, se desplegará también la trama expositiva matancera.
La ciudad está surcada por los ríos llamados Yumurí, San Juan y Canímar, cruzados por puentes. De ahí que a Matanzas, además de su símil de origen griego, muchos prefieran nombrarla la Ciudad de los Puentes, calificativo más apegado a su fisionomía.
Esto lo sabe Campos, y por ello explica: “Otros ríos fluyen debajo de la ciudad y cuando hay momentos fluviales muy fuertes reemergen. Esas corrientes que fluyen y no son son una metáfora muy bella para hablar de cultura y de las artes visuales. El río que está debajo de la ciudad une los diferentes puntos y es una metáfora para los diferentes proyectos y las ideas de un proyecto que es un homenaje a la geografía de una ciudad dominada y sostenida por el agua. Por demás, Matanzas fue y es centro de la cultura afrocubana, tuvo la mayor plantación de negros esclavos de la historia colonial y mantiene tradiciones autóctonas africanas que nada más se encuentran en esta provincia. Es maravilloso llamarlo Ríos intermitentes en 2019, un año en que dominan Oggún y Oshún según las predicciones de los sacerdotes de la Regla de Ocha o Santería”.
La colega Aracelys Bedevia, del diario cubano Juventud Rebelde fue al encuentro de Campos con una pregunta: ¿de Boston a Matanzas, cómo es la cosa? “Soy guajira, campesina, ahora soy doctora, pero vengo del campo, del pueblo, y mi padre desde que yo tenía 12 años y llegué a la casa con una obra de arte, la amó, la entendió. No fue a la universidad ni estudió Historia del Arte pero sabía que era importante. La gente humilde también puede entender el arte. Vengo de ahí y tuve el privilegio de educarme y llevar mi nombre, el de mi terruño, La Vega, Manguito, Colón, Matanzas, al mundo entero. Por eso estoy aquí”.