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Cultura

La música como agente de selección sexual

Conrado Roche Reyes

La noción por parte de Darwin de la música como agente de selección sexual sigue siendo una de las teorías preferidas.

Él consideraba la selección sexual como auxiliar de la selección natural. Según esta posición, la destreza en el canto y en crear música funcionaría como la cola del pavo real. Inútil, incluso una molestia, pero llama la atención de su pareja.

Es concebible que dichas exhibiciones sexuales ofrezcan pistas verdaderas sobre la idoneidad genética.

El pavo real macho podría estar diciendo “Soy tan musculoso que puedo sobrevivir incluso aunque esté cargado con esta cosa absurda”.

De igual modo, un músico capaz de crear música compleja y hermosa podría estar mostrando su conocimiento, destreza y fortaleza superiores.

De acuerdo a esta lógica, enamorarse de un músico habilidoso tiene sentido en cuanto a la evolución.

El vínculo entre el sexo y la música podría parecer irrefutable. Las estrellas de rock están rodeadas por bandadas de admiradoras sexualmente disponibles en la cima de su fertilidad, y nadie hizo la guitarra más explícitamente fálica que Jimi Hendrix.

Y no es solo un fenómeno del rock o del pop modernos. Las actuaciones de Franz Liszt, el mejor ejecutante del piano de la historia, compositor y director húngaro, también extasiaba a las mujeres. Y un estudio público resaltando que en sus conciertos había muchísima más asistencia de mujeres en los asientos cercanos al gran músico. Sentado en su enorme piano, con su larga y rubia cabellera hasta los hombros, hacía que las mujeres se desmayaran ante su música y, generalmente, él, que era otro adicto al sexo, al término, invariablemente se iba a acostar con alguna de sus fans.

Otro músico que antecedió a los Beatles y a Elvis Presley en ese sentido lo fue el enorme violinista Niccolo Paganini, extraño y misterioso personaje que físicamente no era agraciado, pero que sufría para el sexo opuesto una transformación que lo convertía en un ser atractivo en demasía, sexualmente hablando, que hacía llegar al paroxismo sexual a algunas mujeres cuando tocaba su instrumento. Se dice que algunas, enfebrecidas y locas de furor, tenían orgasmos y masturbaciones cuando Paganinni tocaba.

También hay pruebas anecdóticas que la calidad de la interpretación de la música declina después del sexo. Por ejemplo, Miles Davis quería que los músicos fueran célibes antes de los grandes conciertos para mantener su calidad.

Y en caso de que se sospeche que el hecho de ser músicos no hizo mucho por la supervivencia de Hendrix, Morrison o Kurt Kobain, tenga en cuenta que, como Darwin señaló, algunas aves macho terminan muriendo de agotamiento al cantar en la época de reproducción.

Vale la pena convertirse en un modelo sexual (después de todo, Hendrix tuvo tres hijos). Un origen de selección sexual de la música podría también a ayudar a explicar el aparente impulso hacia la diversidad, creatividad y novedad de muchos cantos de pájaros machos que desarrollan grandes repertorios y variedad en un esfuerzo para producir la señal de apareamiento más atrayente.

Y el exceso de la cola del pavo real, resultado de una tendencia desmedida comprobada en la selección de características sexuales, ¿no parece similar a las torres de los amplificadores y altavoces, la pirotecnia, los trajes estrafalarios?

Ergo, científicamente comprobado que la música es una subyugante agonía sexual para el sexo opuesto.

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