Los contagios de sarampión mantienen su tendencia al alza en la entidad, al sumar 149 casos confirmados, cifra que aumentó con 10 pacientes detectados durante el fin de semana. Según el reporte sanitario más reciente, las autoridades vigilan 330 casos probables, mientras la tasa de incidencia subió a 6.96, lo que sitúa al estado en el lugar 12 a nivel nacional.
La estadística estatal encabeza la región peninsular por amplio margen frente a sus vecinos: Campeche reporta apenas tres casos y Yucatán suma 29, lo que confirma una mayor circulación del virus en suelo quintanarroense.
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Refuerzan campañas de vacunación en Quintana Roo para controlar el avance del sarampión
Se informó que los módulos de vacunación instalados en puntos, como la terminal de autobuses ADO operan con una baja afluencia de personas durante este periodo vacacional de Semana Santa.
El personal de Salud reportó que se aplica en promedio una dosis por hora, situación atribuida a que gran parte de la población cuenta con el esquema completo, lo que redujo la demanda en puntos temporales en Ultramar y el Tren Maya.
Las autoridades insistieron en no bajar la guardia ante el incremento sostenido de casos y la movilidad propia de la temporada turística, factores que podrían favorecer la propagación del virus si se descuidan las medidas preventivas.
Médicos advirtieron que el sarampión es altamente contagioso y puede generar complicaciones graves, sobre todo en menores no vacunados, por lo que recomendaron revisar cartillas y completar esquemas, así como reforzar la vigilancia epidemiológica en puntos de alta afluencia para evitar nuevos brotes.
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Intensifican campañas de vacunación contra el sarampión en Quintana Roo
El incremento de casos exhibe vulnerabilidades en la capacidad de prevención sanitaria, especialmente en un estado con alta movilidad turística como Quintana Roo. La combinación de contagios en ascenso, la vigilancia limitada y la baja respuesta en puntos estratégicos podría detonar brotes más amplios si no se refuerzan las acciones de contención de manera inmediata.
A ello se suma el cuestionamiento sobre la eficacia de las autoridades para anticiparse a escenarios de riesgo. La instalación de módulos con baja afluencia, en contraste con el alza de pacientes, plantea dudas sobre la estrategia de vacunación y difusión, en un contexto donde la prevención debería ser prioritaria para evitar que el sarampión escale a una crisis sanitaria mayor en la entidad.