Los habitantes de Rancho Viejo, en Isla Mujeres, persisten en rescatar el vestigio arqueológico ubicado a un costado del sitio donde se instala la feria anual de la Virgen de Fátima. Esto ocurre luego de tres décadas desde que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) efectuó la primera valoración, sin que existiera continuidad debido a la falta de interés del Gobierno municipal, señalaron.
Los residentes buscan que la dependencia lleve a cabo investigaciones y eventualmente reconstruya la sección colapsada de los dos montículos, para convertirla en un atractivo cultural junto con el cenote Seco, localizado a pocos metros del lugar, manifestó Óscar Sarabia, uno de los asistentes frecuentes a la festividad, quien además ha pedido a los vecinos impulsar la restauración del sitio histórico.
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De acuerdo con lo informado en su momento por especialistas del INAH, entre ellos Luis Leira Guillermo (+), responsable de la primera exploración del convento hispano de Boca Iglesia y de Hacienda Mundaca, la presencia de esa estructura estaría relacionada con un conjunto de edificaciones que conectaría la zona arqueológica de Chichén Itzá con El Meco.
Se trata de una vía de comunicación utilizada para el intercambio comercial con otras regiones del caribe maya, a través del puerto de El Meco. Existe otra construcción aún sin estudiar dentro del municipio, cerca del poblado Francisco May, conocida como Oxmul. Incluso, existe la versión de que ya se ubicaría dentro del municipio vecino de Lázaro Cárdenas.
En 1998 se realizó una visita con expertos en ese punto, en la que participaron diversos invitados y autoridades municipales de la época. Únicamente se logró localizar el sitio con la guía de los habitantes de Francisco May; posteriormente faltó continuidad al proyecto de investigación por parte de las administraciones siguientes, comentaron vecinos de la comunidad, entre ellos Bernardino Pool.
Rancho Viejo cobró relevancia en 1982, cuando comenzó la feria en honor a la Virgen de Fátima. Los habitantes gestionaban apoyo del Ayuntamiento para que el vestigio despertara el interés del INAH; sin embargo, no obtuvieron respuesta hasta la llegada de Fidel Villanueva Madrid, en 1996, quien prestó atención al tema y llevó arqueólogos al lugar. Aun así, las administraciones posteriores no dieron continuidad a las acciones, recordó Pablo Cortez, residente de la zona.
No han sido atendidas las necesidades de infraestructura de esta pequeña comunidad, a diferencia de Ciudad Mujeres, cuyo crecimiento resulta evidente en menos de 20 años. Aunque el pavimento ya llegó hasta esa área, todavía carece de diversos servicios. El argumento oficial es la escasa cantidad de habitantes, pues existen menos de una docena de viviendas y la mayoría permanece desocupada, debido a que sus dueños radican en Cancún e Isla Mujeres.
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Sin embargo, la expansión urbana ya comenzó a menos de 200 metros hacia la parte sur. Los terrenos ya fueron vendidos y empezaron a edificarse las primeras viviendas, situación que en poco tiempo obligará a modernizar la zona.
Pese a ello, los habitantes consideraron que el tema arqueológico sigue sin avanzar, ya que el actual Gobierno municipal no realizó gestiones ante el INAH para atraer atención al sitio. Confían en que durante el siguiente trienio se impulsen las acciones necesarias, manifestó Joaquín Vázquez.