El 2025 cerró en Yucatán con una noticia que, a primera vista, ofrece alivio: las enfermedades respiratorias disminuyeron en comparación con el año anterior. Sin embargo, detrás del balance anual hay una situación más compleja, marcada por altibajos semanales, repuntes estacionales y miles de familias que enfrentaron síntomas, consultas médicas y ausencias escolares o laborales.
De acuerdo con el Boletín Epidemiológico de la Secretaría de Salud, al cierre de la semana 52, la última del año pasado, se contabilizaron 291 mil 155 casos de infecciones respiratorias agudas (IRA) en el estado. La cifra es menor a la registrada en 2024, cuando se reportaron más de 315 mil casos, lo que representa una reducción cercana al 7.6%. No obstante, el descenso acumulado no fue lineal ni constante a lo largo del año.
Las infecciones respiratorias agudas, que incluyen desde el resfriado común y las infecciones de vías respiratorias altas hasta la bronquitis aguda, se mantuvieron como la principal causa de atención médica por padecimientos respiratorios en Yucatán. Son enfermedades que sostienen una presión permanente sobre clínicas, centros de salud y hospitales, sobre todo cuando coinciden con cambios de clima o periodos de alta movilidad social.
Un año que empezó con calma
El comportamiento epidemiológico del 2025 mostró una relativa estabilidad durante las primeras semanas del año. Entre enero y febrero, los registros semanales se mantuvieron en rangos moderados, en comparación con los picos observados en años previos. Para muchas familias, ese primer trimestre representó una especie de tregua tras los repuntes invernales de finales de 2024.
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Sin embargo, conforme avanzó el año, las cifras comenzaron a incrementarse de forma gradual, particularmente durante la temporada de lluvias y el verano. En ese periodo, la combinación de humedad, cambios bruscos de temperatura y mayor convivencia en espacios cerrados favoreció la circulación de virus respiratorios. Hacia mediados de año, Yucatán ya había acumulado más de la mitad de los casos reportados en todo 2025.
El segundo semestre trajo consigo semanas de descenso intermitente, seguidas de nuevos incrementos. Los reportes epidemiológicos muestran que los repuntes más notorios se concentraron entre finales del verano y el inicio del invierno, cuando las consultas por síntomas respiratorios volvieron a aumentar de forma sostenida.
El último trimestre, como ocurre de manera recurrente, volvió a encender las alertas. En las semanas previas al cierre del año se registraron algunos de los niveles semanales más altos de 2025, impulsados por las bajas temperaturas, la permanencia en espacios poco ventilados y la circulación simultánea de distintos virus respiratorios.
Mujeres, las más afectadas
El desglose por sexo revela que las mujeres concentraron la mayor parte de los casos de infecciones respiratorias agudas durante 2025, con más de 164 mil registros, frente a poco más de 126 mil en hombres. Esta tendencia se ha mantenido constante en los últimos años y suele estar asociada a una mayor demanda de atención médica, así como a dinámicas de cuidado familiar.
Aunque el boletín epidemiológico no detalla en todos los casos la edad de las personas afectadas, los reportes clínicos y hospitalarios coinciden en que niñas, niños pequeños y personas adultas mayores continúan siendo los grupos con mayor riesgo de complicaciones, especialmente cuando existen enfermedades crónicas previas.
En contraste con las IRA, la faringitis y amigdalitis estreptocócica registraron una incidencia considerablemente menor, con 449 casos en todo el año, una cifra similar a la de 2024 y sin incrementos relevantes. Su presencia, aunque limitada, se mantiene bajo vigilancia por su potencial de generar brotes localizados.
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El impacto cotidiano
Para las autoridades sanitarias, el balance anual apunta a una contención relativa de las enfermedades respiratorias. Para la población, en cambio, los números se traducen en experiencias cotidianas: consultas abarrotadas en semanas críticas, farmacias con alta demanda de medicamentos para la tos y la fiebre, y escuelas donde los grupos se vacían temporalmente por contagios.
Durante los picos más intensos del año, hospitales públicos y privados reportaron incrementos en la atención por cuadros respiratorios, especialmente en urgencias. Aunque la mayoría de los casos fueron leves, el volumen de pacientes evidenció que, aun con una reducción anual, las enfermedades respiratorias siguen siendo un desafío persistente para el sistema de salud.
Las autoridades reiteraron a lo largo del año la importancia de medidas preventivas básicas: lavado frecuente de manos, ventilación de espacios cerrados, evitar cambios bruscos de temperatura y acudir al médico ante síntomas persistentes. Recomendaciones sencillas que, en un contexto de alta circulación viral, marcan la diferencia entre una molestia pasajera y una complicación mayor.
Un cierre con menos casos
El 2025 concluyó con menos casos acumulados que el año previo, pero también dejó claro que las enfermedades respiratorias no desaparecen: cambian de ritmo, se adaptan a las estaciones y reaparecen cuando las condiciones lo permiten. La experiencia del año confirma que la vigilancia epidemiológica y la prevención cotidiana siguen siendo herramientas clave para reducir su impacto, especialmente en una región donde el clima y la densidad urbana juegan un papel determinante.