Un total de 259 mil 988 cerdos fueron sacrificados en Yucatán durante el 2025, equivalentes a 21 mil 765 toneladas de carne, una cifra que confirma que esta proteína sigue siendo la más consumida y preferida en el estado, y una de las bases de la dieta cotidiana.
De acuerdo con el más reciente informe de Estadística de Sacrificio de Ganado en Rastros Municipales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, esta actividad generó una derrama económica superior a un millón 585 mil pesos, reflejo no sólo del volumen de consumo, sino de la importancia económica y cultural que tiene el cerdo en la región.
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La diferencia frente a la carne de res es marcada. Durante el mismo período, en el estado se sacrificaron apenas 10 mil 605 bovinos, lo que representó 2 mil 583 toneladas, es decir, casi 10 veces menos volumen que el cerdo. En términos económicos, esta actividad alcanzó 225 mil 951 pesos, muy por debajo de lo que representa el mercado porcino.
Los datos provienen principalmente de rastros ubicados en Mérida y su zona metropolitana, considerados un referente del comportamiento del consumo estatal.
Una de las razones que explican esta preferencia es el costo. En el mercado, la carne de cerdo suele ser más accesible que la de res, cuyo precio ha aumentado de forma sostenida en los últimos años. Esta diferencia influye directamente en las decisiones de compra, especialmente entre familias de ingresos medios y bajos, que encuentran en el cerdo una opción más económica para su alimentación diaria.
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En Yucatán, el cerdo es también parte de la identidad. Platillos como la cochinita pibil, el lechón al horno o el relleno negro (para la preparación del but)no sólo forman parte del menú, sino de la historia y las tradiciones familiares. Está presente en celebraciones, reuniones y en la comida diaria, lo que refuerza su arraigo en la cultura local.
Más que una preferencia pasajera, se trata de un hábito profundamente instalado entre los habitantes.
Las estadísticas muestran que, cuando las familias yucatecas eligen qué carne llevar a su mesa, la decisión no depende únicamente del precio, sino de una combinación de costumbre y disponibilidad, así como de tradición.
En Yucatán, el cerdo no sólo se consume más que otras carnes. Es, desde hace décadas, el verdadero protagonista de la cocina.